Posteado por: Sig | 27 Abril 2009

RESEÑA – Kimagure Orange Road

Hace bastantes años, cuando apenas era un recién llegado al mundo del Manga y el Anime, recuerdo que me parecía admirable cómo obras “pequeñas” eran capaces de calar tan hondo o más incluso que las “grandes” obras que todo el mundo conocía y que contaban con una innumerable legión de fans allá donde fueras. Una de esas obras “pequeñas” (en comparación con lo que vendría a ser un Saint Seiya, un Dragon Ball u otras obras mastodónticas de por aquél entonces) y que a mí más me impresionaron siendo apenas un adolescente fue sin duda Kimagure Orange Road.

Con obras como ella descubrí que no era necesario que una serie contara con cientos y cientos de episodios para que se colmaran plenamente tus espectativas cuando te sentabas delante del televisor, ni que tampoco eran necesarias siempre largas sagas interminables en las que combatir contra el villano de turno para que el interés de la obra se mantuviera hasta el episodio final. En cambio, una serie de corta duración y con planteamientos en apariencia de lo más sencillos y cotidianos podía resultar desde luego tan gratificante o más que un gran éxito de masas. En un momento dado todo fan al Manganime se ha dado cuenta de ello con una u otra obra que le ha abierto los ojos. En mi caso yo lo descubrí con Kimagure Orange Road.

Tenemos que remontarnos nada menos que hasta 1987 para ver la brillante adaptación del Manga de Izumi Matsumoto en forma de serie de T.V. de 48 episodios, con el inolvidable diseño de personajes de Akemi Takada. La serie nos contaba las vivencias cotidianas de un joven estudiante de Secundaria, huérfano de madre, con dos hermanas menores y con la particularidad de tener poderes mágicos que trataba de ocultar a los demás. No, no estoy hablando de Bleach, estoy hablando de Kimagure Orange Road (o “Johnny y sus amigos”, en su desafortunada primera adaptación al español).

La vida del joven Kyosuke transcurría como la de cualquier adolescente de su edad, fundamentalmente preocupado por sus estudios y por su vida amorosa, debatiéndose entre dos compañeras de su instituto de carácter totalmente opuesto: la alegre y despreocupada Hikaru, una guapa muchacha con vocación de actriz, y Madoka, una fría belleza en apariencia arisca y conflictiva (no tenía el menor problema en tumbar a cuanto matón de barrio se le cruzara en su camino) a la que todos en el instituto temían sin llegar a conocerla realmente. Madoka trabajaba a tiempo parcial en la cafetería ABCB y era aficionada a tocar el saxofón en las noches para aliviar su espíritu. El día que conoció a Kyosuke, tras un encuentro casual en la ciudad, la vida de éste cambió por completo, estableciéndose un triángulo amoroso entre Kyosuke, Madoka y Hikaru que pasó a la historia del Manga y el Anime.

Los fans de la serie en general y de Madoka en particular se multiplicaron allá donde la serie era emitida. Tras el enorme éxito de la serie llegaron algunos O.V.A.s especiales y hasta una discreta película, e incluso su autor decidió hacer años después una curiosa continuación ambientada algunos años después y con un renovado aspecto visual que recibió el nombre de Shin Kimagure Orange Road, pero sin duda el impacto de la serie original nunca fue superado por nada de lo que vino después. La serie se convirtió en obra de culto enseguida, contando con una extensísima discografía y un enaltecimiento casi enfermizo de la figura de Madoka hasta hace relativamente pocos años (aún cuenta con numerosos clubs de fans en Internet), y sin duda su influencia ha sido decisiva en el género de la Soap Opera.

Por último decir que Kimagure Orange Road ha sido editada en castellano, tanto en su formato de Manga como en la totalidad de su Anime (serie de T.V., O.V.A.s y una película), por lo que recomiendo encarecidamente su adquisición a todos aquellos que deseen disfrutar de una obra de gran calidad y que no tengan reparo alguno en la antigüedad de la misma.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías