Diferentes formas de ver Anime

Los que ya vamos teniendo un poco de experiencia en esto del Anime tenemos la suerte de poder disfrutar de una perspectiva bastante amplia sobre la evolución de este mundillo. Lógicamente para aquéllos que hayan comenzado a ver Anime desde hace pocos años las palabras Blu-Ray, DVD o DivX les resultarán lo más normal del mundo, pero los más veteranos sabemos cuánto ha costado llegar hasta el actual momento dulce en el que nos encontramos, en el que simplemente con proponernos ver una determinada serie que se nos antoje la podemos tener en nuestro hogar de forma casi inmediata y disfrutarla cuándo y como queramos. Pero echemos la vista atrás para ver que ésto no fue ni mucho menos siempre así…

Tampoco vamos a empezar desde la Edad de Piedra, desde luego, pero sí desde una época no demasiado remota en la que la única forma posible de disfrutar del Anime era tan solo mediante “la caja tonta”, es decir, la antaño adorada y hoy infame televisión. Seguro que todos aquellos que rondan o pasan ya de los 30 recordarán con nostalgia las series que veíamos de pequeños, que suelen ser por lo general siempre las mismas que compartimos todos, pues no había antiguamente posibilidad de elección: o veías eso o no veías nada, no era tan fácil como ahora cambiar de canal. Y es que quién de nuestra generación no ha visto Mazinger Z, Comando G, Heidi, Marco

Durante los años 70 y principios de los 80 el sistema como digo era “binario”: O veías eso o no veías nada. El vídeo en VHS era aún Ciencia-ficción en aquella época, y hasta mediados/finales de los años 80 no todo el mundo podía permitírselo desde luego. Más imposible por tanto era hablar ya de obras de Anime editadas en este formato, aunque algunas obras puntuales sí que habían logrado ser ya editadas (pero la mayoría por supuesto lo habían sido en el extranjero, no en nuestro país).

Un gran paso aunque no lo pueda parecer tanto desde una perspectiva actual fue sin duda la llegada de nuevos canales de televisión a mediados de los 80: primero autonómicos, aún con carácter público, que desde un primer momento apostaron por series de Anime sabiendo ver su extraordinario potencial, y luego canales privados a nivel estatal a finales de los 80, que viendo también dicho potencial apostaron tímidamente por emitir algunas series y progresivamente fueron rellenando de más y más series las parrillas matinales. Lamentablemente la mayoría de estas series tenían un carácter marcadamente infantil, por la concepción que se tenía hasta entonces de la animación en general, pero por fortuna la apuesta por series como El Capitán Harlock, Saint SeiyaRobotech (siendo la emisión de esta última de lo más meritorio para una cadena recién llegada como era Tele 5) demostraron que las series de animación japonesa podían captar la atención de un público muchísimo más amplio. Pero lo más importante de todo como decía era esa posibilidad que años antes ya no teníamos: la de simplemente poder cambiar de canal.

Finalizando ya los años 80 y entrando en los 90 es cuando se produce el gran “boom” del Anime en España. Por supuesto, las series “culpables” de ello son de sobras conocidas: Dragon Ball, Ranma 1/2, Sailor Moon… El interés por la animación japonesa era ya tan evidente que las series de éxito alcanzaban ya cotas de audiencia elevadísimas, lo que hizo que se empezara a tomar conciencia del potencial de este mercado en nuestro país y ello animó a compañías como Manga Films a empezar a sacar regularmente colecciones de Anime (primero bajo el sello “Manga Vídeo”, luego “Anime Vídeo” y otros que siguieron después). Hasta el momento lo que había salido en el hoy vetusto formato del VHS eran obras de lo más diversas pero sin ninguna regularidad. A partir de aquél punto de inflexión que marcó Manga Films el aficionado al menos vió que tenía una nueva opción que incorporar a la tradicional de los canales televisivos: el vídeo doméstico también como opción para disfrutar del mundo del Anime.

El éxito fue tal que Manga Films trajo a España realmente “de todo”, lo cual tiene claro está su lado bueno y su lado malo. En lo positivo gracias a su apuesta por este género pudimos disfrutar de las obras de Otomo (Akira, Robot Carnival, Roujin Z…), de Masamune Shirow (Appleseed, Dominion Tank Police, Ghost in the Shell…), de Rumiko Takahashi (Ranma 1/2, El Mundo de Rumiko…) y de muchos otros más, pero por otra parte comenzó a llegar progresivamente Anime de segunda fila que hizo en aquél momento realmente necesario que los aficionados se comenzaran a informar sobre qué obras valían realmente la pena y cuáles otras eran más prescindibles (por no hablar ya de las directamente infumables, de las cuales cómo no también llegaron algunas).

A mediados de los 90 el mundo del Anime estaba aún en su máximo apogeo y fenómenos como el de la serie Neon Genesis Evangelion no hacían sino aumentar más y más el interés de los ya miles de aficionados repartidos por todo el país. Como decía antes, llegados a este punto en el que había tanto para elegir (tanto en televisión como en vídeo doméstico), fue lógica y necesaria la llegada entonces de las primeras revistas dedicadas al mundo del Manga y el Anime, para ayudar a conocer mejor las distintas obras que ofrecía el mercado y orientar a los aficionados en un mundo cada vez más amplio y variado de ofertas de Anime. Hasta la llegada de dichas publicaciones el aficionado tan solo tenía el recurso de informarse en Salones del cómic, reuniones, convenciones y eventos similares, o bien directamente compartiendo entre ellos esta información mediante el recurso a los nostálgicos fanzines. Hasta la segunda mitad de los 90 el mundo de Internet no había entrado aún en los hogares tal y como lo conocemos hoy en día, y conseguir información no se lograba de forma tan inmediata como en la actualidad. Debías esperar a que saliera cada mes la revista de turno o más aún hasta la llegada de la convención de Manga y Anime habitual en tu ciudad. Gracias a la progresiva implantación de Internet la información la teníamos solo con pulsar un click en nuestro ratón, lo cual supuso como es lógico la progresiva decadencia de los medios escritos.

Pero incluso unos años antes de la paulatina llegada de Internet a nuestros hogares el mundo del Anime en vídeo tradicional ya había sufrido una notable convulsión con la cada vez mayor implantación de los soportes digitales en los hogares, optando muchos aficionados por emplear Compact Discs en vez de cintas analógicas en VHS. Fue la recordada época del Video CD, aquéllos CDs en los que se grababan tanto los contenidos de las propias cintas VHS como de las series que se emitían por televisión, para así conservarlos en un formato digital para que su calidad no se alterara con el tiempo y las sucesivas reproducciones (dicho ésto muy entre comillas, pues la “calidad” a menudo de las fuentes analógicas dejaban mucho que desear), pero con la finalidad aún más clara desde luego que para duplicarlos fácilmente y así poder distribuirlos simplemente disponiendo de una grabadora de CD doméstica en nuestro ordenador, lo que ocasionó todo un mercado paralelo al oficial que como es lógico le hizo perder enormes cantidades de ganancias a las compañías que publicaban Anime en España.

Pero el gran avance en la evolución de un soporte idóneo para albergar vídeo doméstico no iba a ser el paso de VHS a CD, ya que por las propias limitaciones del formato Video CD (e incluso Super Video CD después) en cuanto a calidad y espacio, hacía falta un formato realmente superior técnicamente que facilitara ambas mejoras y que resultara además rentable de producir (no como los mastodónticos Laser Disc, que aún llegaron a tener cierta implantación en el mercado japonés).

Así llegó, tras un proceso de gestación no exento de complicaciones, el flamante DVD, que ofrecía todo eso y mucho más: calidad, espacio de almacenamiento y además posibilidad de albergar contenidos extras, como incluir varios idiomas de audio, subtítulos, galerías de imágenes, tráilers de próximos lanzamientos y hasta reportajes sobre cómo se hizo la obra en cuestión. El éxito del DVD fue tal que rápidamente el VHS tuvo que ceder su trono que ya duraba cierta y meritoriamente demasiado.

Es curioso cómo el inmenso mercado en vídeo digital, ya con el DVD consolidado en todos los comercios durante la primera década del nuevo milenio, viera su gran amenaza no como era de preveer con la llegada de un nuevo formato que mejorara sus notables capacidades, sino por algo que antes ya hemos mencionado de pasada: el inexorable mundo de Internet, que a menudo a pasos agigantados va cambiando nuestra concepción tradicional de tantas y tantas cosas.

En cuanto al mundo del Anime, hoy es tan sencillo tal y como decía al inicio de este artículo que, obra que despierte nuestra curiosidad, obra que podemos tener en nuestro ordenador bajada de Internet a los pocos instantes, y más disponiendo de una conexión de acceso rápida. Lógicamente ésto no significa que miles de aficionados no sigan prefiriendo adquirir una obra original acudiendo a su comercio habitual (o también incluso comprándola por Internet y recibiéndola después en su casa), pues el disfrutar de la mejor calidad posible y tener un contacto físico con la edición de la obra sigue siendo un valor que no se debe perder, pero lamentablemente las estadísticas están ahí y son inapelables. Hoy en día una inmensa mayoría opta por lo más fácil y económico para sus bolsillos como es una simple descarga desde la red de aquella obra que deseen ver. Hay incluso veces en las que, viendo la excelente calidad alcanzada por algunas distribuciones de anime hechas por los propios aficionados (tanto a nivel de calidad visual como de traducción, que supera a veces incluso la de la misma obra que podemos encontrar a la venta en un comercio), llega a entenderse esta tendencia desde luego.

En la actualidad, la llegada de los nuevos formatos de video digital preparados para alta definición como el Blu-Ray (tan solo éste, pues ya no merece la pena ni mencionar al denostado HD-DVD), tienen ante sí una dificil tarea como es ofrecer la suficiente calidad y contenidos que una misma obra distribuída gratuitamente por Internet, lo cual va a ser una interesante batalla que habrá que observar con atención. Está claro que, de mantenerse los precios actuales por disco (sobre los 20) y unas ediciones a menudo de lo más discretas van a decantar la balanza por aquello que todo el mundo tiene cada vez más claro que es el futuro real, como es la distribución directa por Internet (como algunas obras que ya pueden adquirirse directamente para ser almacenadas en nuestro disco duro, prescindiendo de la distribución tradicional).

Los tiempos han cambiado mucho en definitiva. Hoy me resultaría inconcebible pasarme como me pasé en mi adolescencia plantado una hora delante de una minúscula pantalla de T.V. en un Salón del Cómic para ver una película que aquí difícilmente podría llegar a verse hasta al menos pasados unos años, en el afortunado supuesto que alguna compañía se decidiera a traerla y editarla en vídeo, por no hablar ya de series y películas que directamente nunca llegarían en ningún caso. Yo en la actualidad conservo aún con nostalgia mis viejas cintas de Anime en VHS y disfruto tanto comprando mis series favoritas en DVD (en dicho formato estoy orgulloso de tener ya una importante colección, con obras como Last Exile hasta en tres ediciones distintas), como también (y muy importante) disfruto indagando por Internet en busca de nuevas obras que me sigan haciendo disfrutar del maravilloso mundo de la animación japonesa.

Toda la ingente cantidad de obras fantásticas que permanecen aún inéditas en nuestro país porque ninguna compañía se atreve a distribuirlas es en definitiva dinero que están perdiendo, pues muchísimas personas como yo estaríamos dispuestos a pagar por ellas. A menudo la piratería no es la culpable de todos los males de este sector, sino en muchos casos la baja calidad de las ediciones, los precios excesivos, la poco acertada selección de obras editadas o la propia cultura de Manga y Anime de muchos aficionados, a los que hay que saber vender que lo que ofreces es mucho mejor que una simple descarga gratuita por Internet. Sobre lo que deberían reflexionar las compañías es cuando lo que ofreces realmente no es mejor que lo que se puede conseguir gratis y con un solo click de ratón.

Publicado el 5 mayo 2009 en Columna de Sigfrido y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. No puedo negar que eres un pozo de sabiduría.

    Aún recuerdo las tardes con el programa de Miliki y Rita Irasema, antes de ver Saint Seiya, o antes aún, cuando con 4-5 años veía Ulises 31, Heidi o Comando G. Pero lo mas grande fue cuando venía de vacaciones a Barcelona y cómo descubrí Dragon Ball.

    Mis primeras cintas VHS fueron El Puño de la Estrella del Norte y Dominion: Tank Police, que luego fueron acompañadas con las primeras peliculas de Dragon Ball y Akira. E incluso comencé a comprarlas antes de tener video propio, y las veíamos en casa de un amigo.

    En cuanto a los DVD, Sigfrido, Kaarat y Kirvicz ya ha visto mi “pequeña” colección de anime en DVD, que ronda los 150 títulos repartidos entre series, OVA’s y películas.

    Personalmente, puedo comentarte que yo soy de esos que aunque tengan una serie en divx, me deshago de ella una vez la tengo en formato físico (eso sí, en castellano). Para que te hagas una idea, ayer recibía Akira en Blu-ray, y la calidad de imagen es bestial y muy superior al DVD en cuanto a gama cromática y detalles, por no hablar del sonido. El problema: es edición americana, por lo tanto sólo en japonés o inglés subtitulado al inglés. La pregunta: habiendo ya una edición HD en el mercado, ¿a qué espera Selecta para editarlo?

    Los Blu-ray van llegando poco a poco y se hacen cada día mas populares, y Warner y Sony ya han decidido rebajar sus precios, de los 30€ por novedad a un precio que ronda entre los 20 y los 25€. En el mercado USA, el Blu-ray antes sólo llegaba al 2% de las ventas totales de vídeo, ahora, llega al 14%, y todo ésto pese a la crisis.

    En cuanto al mercado DVD, me hierve la sangre cuando veo la política de lanzamientos actual de Jonu y Selecta (por no hablar de Panini y Savor), plagada de títulos vacíos y carentes de carisma o ediciones que dan pena, excepto pequeñas maravillas como Dragon Ball Z, Ranma 1/2, Saint Seiya, Kimagure Orange Road y otras pocas.

    Otro ejemplo: Love Hina Again. Jonu editó Love Hina (con una calidad bastante decente, todo sea dicho),pero parece ser que el material de Love Hina Again ofrecido por el distribuidor “se perdió”, parece ser que por ineficacia e incompetencia de la propia Jonu, y no se sabe si saldrá algún día o no. Solución: el mercado UK.

    Hoy mismo he recibido en casa mi flamante ejemplar de Love Hina Again comprado por Amazon. Sacrificamos el castellano, pero como no tengo problemas con el inglés y además viene con japonés subtitulado, no me importa.

    En UK tienen Shana, Elfen Lied, Mahou Sensei Negima, Kimi ga nozomu eien, Naruto en una edición que vale la pena, Witchblade, Mazinkaiser, Mahoromatic, y muchas otras, pero es que en USA ya disfrutan de Onegai Teacher y Twins, Great Teacher Onizuka, Zero no Tsukaima, Karin y muchas otras. Y me hierve la sangre de pensarlo, en serio, y sólo me pregunto: ¿por qué? ¿Por qué ninguna editora en este cochino país se moja con el buen anime?

    Una pista más de las buenas ventas que están teniendo las editoras españolas con respecto al anime: Jonu está rebajando sus packs al 40%. El problema es que sólo un 20% de lo que ofrecen vale la pena (Ranma, Maria Sama, I My Me Strawberry Eggs, Chobits y alguna mas).
    ¿Pocas ventas o falta de miras? Puede que lo segundo, ya que se rumorea que Savor está capando las licencis de Jonu Media.

    En fin, ya sabemos que en España sólo vale una cosa: el dinero. Resignémonos.

  2. Je, je, je…

    En España y en TODO el mundo sólo vale el dinero… lo que pasa es que aquí son más torpes a la hora de disimularlo.

    Gracias por el comentario, maestro. A ver cuando me invitas a ver ese peaso’ Akira en Blu-Ray.

  3. Cuando quieras, tengo todo el tiempo del mundo, así podrás ver de paso el “peaso regalo” que me han hecho de cumpleaños.

  4. palabrasilente

    gran artículo…por lo que leí, creciste con el anime, y tienes claro está gratas experiencias de ello; soy alguien a quien llamarías “aficionado al anime”, he visto poco, empero, me ha gustado mucho lo poco que he visto, en mi opinión, el anime es un arte, un arte que nos expone cuán amplia es la cultura japonesa y que en ocasiones nos permite apreciar la forma de pensar de los creadores…todo Japón ha sabido esculpir su identidad a través del anime. No podemos dejar de mencionar claro que la calidad de los gráficos, el arte del dibujo del manga y el anime son sublimes.

  5. Gracias por tu comentario, palabrasilente.

    Yo me considero, exactamente igual que tú, como un “aficionado al anime”, con bastantes años de recorrido ya, eso sí, pero en definitiva “aficionado” como desde el primer día.

    Para mí las palabras “Otaku”, “Experto”, “Fanático” o “Master del Universo del Anime” no van conmigo. Eso se lo dejo a otros, en especial a los muchos (y muchas) “Gurús” que ya hay auto-proclamados en este mundillo, con una obsesión por el Manganime tan solo superada por su propio Ego insaciable.

    Un saludo y me alegro que te haya gustado el artículo.

  6. Esos gurús de los que hablas, Sigfrido, son muchas veces personas que están tan obsesionadas con el tema que no ven lo que tienen delante de las narices, y es algo muy triste, ya que pierden su personalidad y se convierten en una amalgama de personalidades y sentimientos sacadas de sus adoradas series. Tú ya conociste a una (aquella que no debe ser nombrada), que intentó convertirme en algo a la imagen de sus deseos.
    Por desgracia, hay muchos mas de su especie rondando por ahí, y para eso estamos nosotros, para explicar a la gente que el anime no es algo con lo que obsesionarse ni dejarse la vida, sino, tal y como ha dicho también palabrasilente, historias que nos dan a conocer secretos de la cultura japonesa, que nos hacen despertar los mejores sentimientos o vivir las mas trepidantes aventuras.
    Puedo decir con orgullo que soy un “aficionado al manga y el anime”, y también me siento orgulloso de poder ofrecer a mi novia (que no es aficionada) buenas historias para sentir y contrastar con las que encuentra en sus adorados libros. Ahí es donde se ve que el anime puede llegar a todos, aficionados o no.

  7. que largo a sido el camino desde que veia angel la chica de las flores en una tele blanco y negro hasta ahora Kara no Kyoukai en un lcd.
    algun dia la gente vera los blue ray tan obsoletos como hoy se ven los vhs.
    y despues que vendra?

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