Prototipos de personajes: El poseedor de la verdad

Un curioso prototipo de personaje que siempre me ha fascinado es aquél que, por alguna extraña razón, parece estar en todo momento por encima de los acontecimientos que se suceden ante nuestros ojos. Por más que los personajes principales de la obra estén en tensión, pasando dificultades, o hasta jugándose la vida, sucede en ocasiones que entre el reparto hay un curioso personaje al que parece que el mundo se le ha quedado pequeño por así decirlo.

Este tipo de personaje, que a menudo sirve como un auténtico recurso narrativo más del propio autor (metiéndose en su piel para a través de él dar las explicaciones que considere oportunas para la correcta comprensión de su obra), suele contrastar como es lógico con el resto de personajes del reparto, haciéndolos parecer de lo más ingenuos a su lado.

No es fácil tratar de resumir las características de este singular prototipo de personaje sintetizándolo todo en un solo nombre, como sí ocurría en el caso del anterior artículo dedicado a los “pringaos” (cuyo nombre ya lo decía todo). Para el caso de este nuevo prototipo de personaje emplearé una denominación algo más compleja: El poseedor de la verdad, como resumen de toda una serie de características comunes que guardan entre sí estos singulares personajes.

Pongámonos en situación: tenemos en una obra a un personaje desconcertado, habitualmente el protagonista, que ante la vorágine de los acontecimientos que se suceden no acierta a comprender algún aspecto determinado de lo que está ocurriendo (o absolutamente nada de nada, como veremos en algún ejemplo posterior).

Como el desdichado no iba a quedarse con la duda (bien por su ignorancia o desconocimiento de los hechos en unos casos, o bien directamente por su estupidez en otros) resulta que la providencia se encargará que en esos momentos decisivos tenga siempre a su lado a un tranquilo y peculiar personaje que se encargará de explicarlo todo al “público asistente”. Es decir, a los lectores en el caso del Manga o a los espectadores en el caso del Anime, pues ya que han “pagado” para asistir a la “representación” que se les está ofreciendo tienen como es lógico al menos el derecho a una explicación en condiciones.

¿Y quién será el encargado de dársela? Obviamente el poseedor de la verdad, una figura tan antigua como la propia literatura, que después sería exportada a todo tipo de formatos modernos como el cine o la televisión. Precisamente en el ámbito televisivo tenemos a uno de sus mayores exponentes en el mítico Mr. Spock, de la no menos mítica Star Trek, auténtico maestro y referente de posteriores poseedores de la verdad en cualquier formato que podamos pensar, incluído por supuesto el mundo del Manga y el Anime.

Una vez que ya conocemos la razón principal por la que estos personajes poseen ese conocimiento aparentemente absoluto e inabarcable para el resto de personajes, destinados a desempeñar el papel mencionado de servir  como vínculo entre el autor y sus lectores o espectadores para dar todo tipo de explicaciones necesarias para la comprensión de la obra, pasaremos a describir sus rasgos distintivos más notorios, aquellos que poseen en común todos ellos y que sirven para fácilmente poder distinguirlos enseguida del resto de personajes “normales” del reparto.

1 – El don de la oportunidad.

No importa cómo ni cuándo sucedan los acontecimientos, el poseedor de la verdad siempre aparecerá en el momento oportuno y cuando la situación lo requiera. Incluso en un momento decisivo en el que nos pueda parecer que ya no le dará tiempo a aparecer sin duda estaremos equivocados: aparecerá. Y si no había venido antes es porque ya sabía que le daba tiempo de sobras a llegar.

2 – La tranquilidad como filosofía de vida.

Los personajes que entran dentro de esta categoría tienen una paz interior y desprenden una seguridad que a veces asusta a los de su entorno. Por más que les pasen balas, flechas o rayos a escasos centímetros de ellos, por más que el lugar donde se encuentren se esté literalmente desmoronando, nada conseguirá alterar su semblante sereno ni hará acelerar su pulso.

Y es que si lo pensamos: ¿por qué se iba a poner nervioso quien está en posesión de la verdad? Que se preocupen en todo caso los demás de salvar el pellejo. Por más cruda que pueda pintar la situación él ya sabe exactamente lo que tendrá que hacer para salir de ésta, así que son los demás los que tienen que empezar a correr sin perder un segundo.

Este particular aplomo, sosiego y serenidad tan característicos en este tipo de personajes cobrará más relevancia si cabe en el caso que algún osado personaje decida enfrentarse a un poseedor de la verdad, haciendo siempre el infeliz agresor el mayor de los ridículos, obteniendo por norma general no una respuesta violenta sino una simple sonrisa o una mirada de desprecio por parte del poseedor de la verdad, que no se molestará en la mayoría de las ocasiones ni en mancharse las manos para darle su merecido. Y en el caso contrario, si curiosamente su destino fuera morir en la obra, el poseedor de la verdad lo aceptará con el mismo aplomo y entereza que demostrará para cualquier otro asunto.

3 – El atuendo siempre impecable.

El poseedor de la verdad cuida al detalle su apariencia en público. Como si no impresionaran ya de por sí sus lapidarias palabras cada vez que decide iluminar a todos con sus inabarcables conocimientos y siempre correctas interpretaciones de los hechos, también su aspecto debe imponer el mayor de los respetos a todo el mundo. Por ello elije siempre un estilo sobrio y elegante, preferentemente de tonalidades oscuras cuando no ya directamente de riguroso negro de los piés a la cabeza.

Como la historia del Manga y el Anime es larga y poseedores de la verdad ha habido, hay y habrá siempre, me limitaré a citar aquí tan solo algunos ejemplos destacados de este singular prototipo de personaje. Muchos de los que aparecen en las imágenes de este artículo he de decir por cierto que se encuentran entre mis personajes favoritos, al ser como mencionaba al principio un tipo de personaje que siempre he encontrado de lo más fascinante, siendo para mí todo un placer referirme a ellos como en los destacados ejemplos que ahora mencionaré:

Harlock (El Capitán Harlock / Gun Frontier / Galaxy Express 999 / Queen Emeraldas)

Harlock mira con desprecio y frialdad a sus enemigos, siempre imperturbable y controlando la situación en todo momento. Su atuendo es por todos conocido: de riguroso negro, como corresponde a un auténtico Capitán pirata, o quizá de respetuoso luto por la mujer a la que amó en el pasado (y que precisamente le confeccionó ese traje y la bandera pirata de la Arcadia).

En muy rara ocasión se ha visto al mítico Capitán Harlock tener realmente prisa por algo, ya que al ser poseedor (entre muchos otros dones) de la verdad absoluta, sabe exactamente lo que tiene que hacerse, cuándo y cómo. Por eso, ante una orden del Capitán Harlock la única opción posible es obedecerla al instante, resultando estúpido atreverse a cuestionarla (¿lo captas, Tadashi?) Él por su parte sabemos que tan solo obedece una cosa: aquello que le dicta su corazón.

Lo cierto es que es fácil tener esa filosofía de vida cuando sabes que lo que te dicta tu corazón siempre es lo correcto. Ya me gustaría a mí que mi corazón me dictara cuál va a ser el resultado de la lotería o las preguntas de los exámenes.

Seishiro Sakurazuka (Tokyo Babylon / X / Tsubasa Chronicle)

También resultan chocantes algunos casos en los que, personajes dotados con el privilegiado don de estar en posesión de la verdad, pueden acabar convertidos en perversos y demoníacos asesinos. Ya desde Tokyo Babylon Seishiro se encontró (día sí y día también) explicando todo cuanto sucedía ante el asombro de los gemelos Sumeragi. Resulta desde luego demoledora una frase suya tras una explicación dada a Hokuto en la que, tras recibir las adulaciones de ésta, le dijo: “Es duro ser tan listo”. Esta frase lapidaria resume a la perfección el drama interior de todo poseedor de la verdad.

Después de los sucesos de Tokyo Babylon, Seishiro se vería envuelto en otros asuntos ya de “menor importancia”, como en X-1999, participando en la apocalíptica batalla final por la salvación o la destrucción del mundo, o en Tsubasa Chronicle, por la salvación o la destrucción de TODOS los mundos de las diferentes dimensiones imaginables. Asuntos sin la mayor trascendencia en definitiva, aunque su particular obsesión persecutoria por cierta marca de coches japonesa le apartaría un poco de sus quehaceres de explicar al mundo la verdad de las cosas, no empleando demasiado sus inabarcables conocimientos más allá de instruir como maestro al joven Syaoran en las artes de la lucha. Eso sí, su indumentaria a partir de Tokyo Babylon fue siempre ya en adelante de riguroso negro, quizá al darse cuenta que era uno de esos afortunados poseedores de la verdad, por lo que decidió “uniformarse” como el resto de sus “colegas de profesión”.

El Señor del Antifaz (Sailor Moon)

Tuxedo Mask, o simplemente Mamoru Chiba cuando no lleva puesto el ridículo disfraz de David Copperfield con antifaz incorporado, es uno de esos casos de poseedor de la verdad de lo más sufrido (digamos que el pobre es un poseedor de la verdad de “perfil bajo”), ya que en ocasiones ni él mismo se libra de recibir bien de los villanos de turno (algo que un experimentado y bien entrenado poseedor de la verdad nunca permitiría).

Y es que las habilidades del Señor del Antifaz no van más allá de aparecer en el momento oportuno (es quizá de los mejores exponentes en este aspecto) y lanzar una rosa de lo más cursi contra los enemigos, consiguiendo tan solo desviar un poco su atención de las heroínas reales de la serie, pero justo para que éstas escuchen el discursito de turno del Señor del Antifaz, que siempre consigue arengarlas lo suficiente como para que puedan rematar ellas “el trabajo”.

Su indumentaria como ya se ha comentado es la perfecta para la ocasión: una vez más completamente vestido de negro como corresponde a los de su gremio, aunque en su caso su tarea es doblemente sufrida, ya que a parte de evitar él también como todo hijo de vecino los correspondientes ataques de los enemigos, le tocará afrontar un reto que requiere de un valor descomunal, como es intentar explicar las cosas a alguien como Usagi Tsukino. Lo compadecemos sinceramente.

Youko Mizuno (Maria-sama ga Miteru)

Si alguien podía pensar que cuando nos referimos genéricamente a los poseedores de la verdad tan solo hablamos de personajes masculinos está muy pero que muy equivocado. Youko maneja como nadie su arma más letal: su cerebro. Algunos la ven en la distancia con cierto temor, sintiéndose cautivados por su presencia y serenidad mostrada siempre impertérrita en su rostro, y por supuesto hacen sin rechistar todo cuanto ella se moleste en decirles, ya que será siempre lo correcto.

Como a veces hay gente algo más obtusa y difícil de convencer que los demás, Youko empleará con ellos sus insuperables técnicas de manipulación y seducción sin que nadie pueda acabar oponiéndose a sus designios. Las cosas se harán como tengan que hacerse. Es decir, como ella diga en definitiva. Su impresionante repertorio de habilidades incluye también la capacidad de detener tan solo con su gélida mirada y sin inmutarse una bofetada directa a su rostro. Como no podía ser de otra manera, su indumentaria también la delata: pues además de su ya de por sí sobrio y oscuro uniforme escolar de Lilian, exhibirá en algún momento decisivo un imponente traje negro para mostrarse ella también de la misma forma que sus “compañeros de profesión”, como buena poseedora de la verdad que ella también es.

Yuuko Ichihara (xxxHOLiC / Tsubasa Chronicle)

Y para finalizar tenemos nada menos que a Yuuko Ichihara, la inquietante bruja dimensional, que debió darse cuenta desde muy joven que estaba en posesión de la verdad absoluta, por lo que decidió crear su particular tienda de los deseos para emplear los dones con los que la providencia la había dotado para ayudar al prójimo (a cambio de una justa contraprestación, claro está, aunque no en la forma habitual monetaria).

Yuuko pasa los días ociosa y contemplativa hasta que sus servicios son requeridos,  siendo una de sus mayores distracciones mientras tanto el explotar laboralmente al pobre Watanuki. Cuando algún cliente necesitado acude a su tienda de inmediato se siente hechizado por su sola presencia, su dominio absoluto de la situación y sus sabias palabras. Es absurdo cuestionar lo que la bruja dimensional nos diga, porque eso es exactamente lo que tendremos que hacer, por más extravagante que nos parezca. Y como no podía ser de otra manera, a la hora de sus intervenciones más cruciales veremos a Yuuko con su reglamentario “uniforme” negro de todo buen poseedor de la verdad.

Publicado el 23 julio 2009 en Columna de Sigfrido y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Auténticos deus ex machina, lo mejor de cada casa y auténticos engañabobos. A algunos les falta pasarse por la piedra a parte del reparto para alcanzar la perfección. Sin duda, uno de mis arquetipos favoritos (aunque sigo diciendo que Ataru es y será héroe pringao para un servidor) y uno más de una serie de artículos a destacar. Sigue así.

  2. Hm… he repetido “auténticos”. Nota mental: no intentar dárselas de entendido pasada la medianoche… xD

  3. Je, je… aunque el problema en estos casos a la hora de escribir no suele ser tanto la hora intempestiva sino lo que llevemos de alcohol metido en el cuerpo…

  4. Estos personajes a veces no sabes si fascinarte por lo buenos que son o detestarlos por tener siempre la razón( o como diríamos por aquí “el vago siempre tiene la posta”). De estos muchachos solo conozco al de la primera imagen, a Xellos y a Youko, a Darien ni lo cuento.

    Como hace poco terminé el manga de RG Veda no pude evitar pensar en Kujaku, lo veía como una combinación de Xellos y Folken Fanel.

  5. Mi favorito es sin duda el señor del antifaz, que llegó en casi 200 episodios en el momento dramático más oportuno siempre con esos aires de divo que gustaron y envuelto en las miradas de todo el mundo.
    Por cierto en algunos personajes mencionas las obras donde an aparecido, cuando an sido más de una y con Harlock, se te pasó Cosmo Warrior Zero.
    Y no hay nada que hacer que los tonos oscuros molan más para todos esos tíos en su atuendo.

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