Metamorfosis auditivas

Éste más que un artículo de opinión se podría decir que es directamente de denuncia. Lo voy a decir alto y claro: tanto yo como muchísimas personas más ESTAMOS HASTA LAS NARICES DEL CAMBIO DE VOCES Y MÚSICA ORIGINALES EN LOS VIDEOJUEGOS BASADOS EN OBRAS DE ANIME.

Si a algo nos hemos acostumbrado los sufridos y apaleados aficionados occidentales a los videojuegos basados en obras de Anime es a comprobar, título tras título, cómo nada más meter el juego en nuestra consola éste nos ofrece unas “peculiares” sintonías que poco o nada tienen que ver con la música original como sería por otra parte lógico y cabría de esperar. Alguien enseguida podría pensar: “bueno, es que quizá la serie tiene su propia música que todos conocemos y luego para el videojuego han hecho una nueva”. ¡FALSO! Efectivamente en ese caso sería perfectamente disculpable, pero vemos cómo los videojuegos basados en obras de Anime incluyen en su versión original japonesa prácticamente SIEMPRE la música original de la serie. Y es que además es lo más lógico del mundo, ya que si quieres atraer a un público seguidor de una obra de Anime lo normal es que pongas la música propia y reconocible de dicha obra.

¡Ah!, pero resulta que está la praxis tradicional en el Anime japonés que hay que negociar por una parte los derechos sobre la serie en general y por otra parte los derechos sobre la banda sonora en concreto (la industria musical derivada de las obras de Anime es sencillamente brutal en Japón, y más de la increíble forma que la explotan allí), optando las compañías encargadas de traer los juegos a occidente por cambiarle sin más el apartado sonoro (es curioso, pero les sale más rentable crear música nueva, y por eso a veces sale lo que sale) antes que obtener esos derechos que casi siempre acaban siendo exclusivos para ser disfrutados tan solo en territorio japonés, como digo por dichas razones contractuales cuando no ya directamente por otras medidas proteccionistas del producto patrio de lo más absurdas e incomprensibles.

 

“Bueeeeno” -dirán entonces las distribuidoras, con la cara roja de vergüenza como deberían tenerla mientras lanzan de esa forma mutilada y pervertida en su concepción inicial la obra original- “si total, no se van a dar cuenta apenas cuando estén jugando”. Pues lamentamos decirles que SÍ que nos damos cuenta, y de qué manera. A mí por ejemplo me hierve la sangre cuando pongo en mi consola cualquiera de mis juegos de Dragon Ball, Fullmetal Alchemist, Naruto, etc. en versiones occidentales (algunas de ellas he de decir que nada baratas) y luego pruebo una versión original japonesa y descubro, en vez del “pachumba pachumba” que había estado escuchando yo en mi juego, que en cambio la versión japonesa contaba con la música original de la serie. Vamos, que resulta igualito escuchar cualquiera de los memorables temas de batalla de Dragon Ball Z de la parte de Namek que escuchar “chi ka, pum ba, chi ka, pum ba”.

Y ésto como digo no es algo nuevo ni mucho menos. Es algo que se arrastra ya desde hace mucho, mucho tiempo, siendo un mal endémico de este sector durante décadas. No hace mucho me encontraba yo revisando con Dark Saga las intervenciones de la gran seiyuu Miki Itou en el mundo de los videojuegos (voz entre otras muchas destacadas del Androide nº 18 en Dragon Ball Z) cuando yo mostré mis serias dudas de si en los juegos más antiguos también intervendría ella poniendo la voz a su personaje, o si por el contrario al ser juegos antiguos la compañía habría puesto cualquier otra voz sin importarles demasiado las ilusiones y los sentimientos de los fans de la obra. Pues ahí estaba Miki Itou en los créditos de nada menos que los juegos de Dragon Ball Z para SUPER NINTENDO (que se dice rápido), juegos que a parte de ser excepcionales por cierto tienen ya más de 15 años de antigüedad. ESO es para mí cuidar y mimar un producto al detalle, y respetar al aficionado al máximo.

No sé a vosotros qué os parecerá todo ésto, o si quizá no le dáis tanta importancia como por ejemplo le pueda dar yo, por lo que me resultará de sumo interés ver los comentarios que podáis dejar como respuesta a este artículo, pero a mí como digo es algo que me indigna sobremanera. Me parece como si se estuvieran francamente riendo de mí como consumidor al mutilar todo ese apartado sonoro, pero a mí desde luego que no me parecieron para nada de risa los 70 € que pagué por la edición especial del videojuego Dragon Ball Z Tenkaichi Budokai 3 para PS2, que a pesar de rumores y rumores de que si iba a contar finalmente con la música original de la serie vino tan solo con las voces originales (y aún gracias), pero la música fue una vez más la “Pachumba pachumba” de siempre.

   

Por si ésto fuera poco, además es que la mutilación afecta a aquellos videojuegos japoneses que, aún no siendo derivados de obras de Anime, cuentan con su misma estética y características propias al 100%, como el reciente Persona 4, una auténtica maravilla de juego que cuenta nada menos que con las voces de seiyuus estelares como Rie Kugimiya o también la fantástica Yui Horie, y que los maltratados usuarios occidentales nos hemos visto privados de poder disfrutar gracias a las geniales políticas de adaptación por parte de las distribuidoras. Porque claro, en vez de poder estar escuchando mientras jugamos la voz de Shana, Louise o Taiga como Rise, o la voz de Naru Narusegawa, Eri Sawachika o Minori Kushieda como Chie, sin duda es “mucho mejor” escuchar unas espantosas voces en inglés que parecen de “cheerleaders con picores de entrepierna” en sus “magníficas” interpretaciones sustitutivas de las voces originales japonesas.

Como digo me parece una auténtica vergüenza y un escándalo lo que viene sucediendo ya durante bastante tiempo  con este tema de las adaptaciones (y tiempo han tenido de escuchar ya las innumerables quejas que les habrán llegado a lo largo de los años). Todo producto tal y como se concibe por sus creadores DEBE llegar al destinatario final de forma íntegra y sin alteración alguna más allá de la puntual y excepcional traducción del TEXTO del juego para que al menos podamos seguirlo quienes no somos japoneses (ya sea en Castellano o en INGLÉS, no me importa en absoluto), pero sin tocar en ningún caso las voces o la banda sonora, pues están privándonos de un enorme trabajo artístico en esos dos grandes ámbitos que los seguidores más exigentes sin duda agradecemos enormemente. Para escuchar las típicas voces del “surfista californiano con dos cervezas de más” o de las anteriormente mencionadas “cheerleaders con picores de entrepierna” prefiero ponerme una penosa película de Steven Seagal o de Drew Barrymore. Yo por mi parte seguiré prefiriendo sin duda las voces originales japonesas.

 

Publicado el 26 julio 2009 en Columna de Sigfrido y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s