RESEÑA – Lupin III: El Castillo de Cagliostro

Ya que alguna vez os había hablado sobre mi serie de T.V. de Anime favorita de todos los tiempos (la inolvidable Last Exile), hoy me gustaría hablaros además de la que considero como mi película de Anime nº 1, de entre todas aquellas que he visto a lo largo de mi vida (que han sido muchas y de muy diversos estilos).

Tenemos que remontarnos nada menos que hasta el año 1979 para encontrarnos con un maravilloso largometraje producido por Tokyo Movie Shinsha y Studio Telecom, que contaba con la historia original, el diseño de personajes y la dirección de “un tal” Hayao Miyazaki (que me parece que después no hizo tampoco nada más de importancia…)

La película narraba las aventuras del famoso personaje Arsene Lupin, llevado al Manga por el veterano Monkey Punch y que tuvo numerosas adaptaciones al Anime en forma de diversas series de T.V., episodios especiales, O.V.A.s y alguna que otra película como Farewell to Nostradamus, Dead or Alive, The Secret of Twilight Gemini, o La conspiración Fuma (no, no se trata de la conspiración de los siete dragones de la Tierra, sino otra), así como la obra que aquí nos ocupa: El Castillo de Cagliostro.

 

La obra nos traslada a un pequeño condado ficticio situado en una región europea, que bien podría estar ubicada entre el sur de Francia y el norte de Italia, en el que según cierta leyenda se esconde un incalculable tesoro vinculado a las familias gobernantes del lugar. Como no podía ser de otra manera habiendo grandes cantidades de por medio, allí acudirá Lupin con sus habituales compañeros de aventuras, como el pistolero Jigen (desde el inicio de la película), el invencible Goemon (que se les unirá un poco más adelante), y como de costumbre acabarán también reuniéndose con la sensual Fujiko y con el infatigable inspector Zenigata (“Basilio” en la versión española).

En el castillo de los Cagliostro Lupin volverá a encontrarse con Clarisse, una joven a la que había conocido años atrás y que resulta ser nada más y nada menos que la legítima heredera de la familia gobernante. Entre su objetivo como el mayor ladrón del mundo (el fabuloso tesoro escondido de los Cagliostro), y su galante auxilio de la joven ante los numerosos peligros que la acechan, Lupin vivirá toda una serie de increíbles peripecias que le hará debatirse entre ambos extremos, y que serán los claros hilos conductores del film.

 

Y hasta aquí la información meramente objetiva sobre la película. Ahora “prepárense todos” porque comienza la valoración técnica y artística, en la que lo siento pero no podré ser para nada objetivo.

Las cosas claras y sin rodeos: es de auténtico escándalo la calidad que atesora esta extraordinaria película. Es para llevarse las manos a la cabeza tras contemplarla de principio a fin. Una auténtica Obra de arte animada, cine clásico en formato de película de Anime, y de la mejor escuela además.

La trama se desarrolla de manera fluída ante nuestros atentos ojos y el ritmo está medido perfectamente al milímetro, haciéndonos disfrutar de cada escena al máximo, alternando sabiamente además sus momentos más intensos con los más relajados. El estilo general de la película es una toda una oda al buen gusto, sin caer para nada en la ñoñería o la predicibilidad, y eso a pesar de narrar las nada “honorables” hazañas de un sinvergüenza como Lupin. La historia, fantástica como la propia película, sorprende a cada paso y mantiene su interés sin decaer en ningún momento, dejando al espectador absorto en el increíble relato narrado en el film.

Por si fuera poco, técnicamente además es que deja en auténtico ridículo a algunas producciones actuales (teniendo presente el año del que es la película: 1979), y por supuesto todo, absolutamente todo, realizado con técnicas de animación tradicional. La animación es una delicia, el dibujo encantador, el diseño de personajes extraordinario a pesar de su aparente sencillez, la música estupenda y la ambientación de lo mejor que se ha logrado nunca en mi opinión en el mundo del Anime (tan solo comparable, como es por otra parte lógico, con las propias producciones posteriores que Miyazaki realizara ya para el Studio Ghibli).

 

Steven Spielberg llegó a decir de esta película que tenía la mejor persecución de coches que se había filmado nunca en la historia del cine (incluyendo tanto cine de animación como de imagen real). Pero es que dónde queda la competencia con el cine “real” en muchas ocasiones si nos ponemos a comparar el trabajo genial de Hayao Miyazaki demostrado a lo largo de toda su carrera, con películas como El viaje de Chihiro, Pòrco Rósso o la propia Lupin III: El Castillo de Cagliostro, insuperables en tantos y tantos aspectos pero en especial en su magistral dirección, y que cuentan todas ellas con el serio peligro de dejarnos en estado de éxtasis tras su visionado.

Quien no pudiera disfrutar de esta Obra Maestra en su momento en VHS con la colección de Manga Films (yo lo hice), o después en DVD recurriendo al mercado de importación, ya que en España no salió en este formato (yo lo hice), recomiendo encarecidamente que lo haga próximamente con la futura edición que saldrá en Blu-Ray (yo desde luego que lo haré), puesto que ningún amante del Anime de máxima calidad ni del buen cine en general debería perderse bajo ningún concepto el espectáculo para los sentidos que representa esta mítica película.

 

Publicado el 22 octubre 2009 en Lupin III y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Hola Sifrid, excelentes tus reseñas. Me gustaría que visitaras mi blog, también escribo reseñas, mas que todo de animes clásicos. Espero verte por allá y saber tu opinión, de paso si es posible una afiliación también sería de mucho agrado.

    Saludo grande!

  2. Hola Denshou.

    Gracias por tu comentario. Acabo de visitar vuestro blog y me ha parecido excelente. Ya os he puesto un enlace.

    Un saludo.

    Sig.

  3. jajaja recuerdo a Lupin, un cabron bien motivado XD, jajajajaja, no cabe duda estoy muy viejo XD

  4. Je, je… pero hombre, un respeto por Lupin. ¿Qué es eso de llamarlo cabrón?

    Solo porque fuera un completo sinvergüenza, rufián, ladrón de joyas de guante blanco, caco asalta-bancos, golfo, mujeriego, y delincuente más astuto que un zorro viejo, ¿solo por eso se le ha de faltar al respeto?

  5. Me encanta ver películas de Miyazaki, esta es una maravillosa reseña. Castillo Cagliostro me gusta, porque a pesar de ser de los años 70 creo que vale mucho la pena, la narrativa es excepcional y además Miyazaki hace de las suyas aunque en una película un poco diferente a lo que nos tiene acostumbrados.

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