RESEÑA – Kara no Kyoukai: The Garden of Sinners

Kara no Kyoukai: The Garden of Sinners (que se traduciría como “Fronteras de vacío: El jardín de los pecadores”) es una serie de novelas ligeras escritas por el célebre autor Kinoko Nasu e ilustradas por el gran dibujante Takashi Takeuchi. La primera novela apareció en 1998, siendo publicada online en la antigua web de estos autores. Después llegarían los grandes éxitos ya bajo la forma de Type-Moon: las novelas visuales (videojuegos de aventura con diversas líneas argumentales a explorar) llamadas Tsukihime y Fate/stay night, que contaron con sendas adaptaciones al Anime en forma de series de T.V. (la primera de 13 episodios y la segunda de 24), y más recientemente participando también en el videojuego para Wii 428: Fūsa Sareta Shibuya de, para el que el tándem Nasu/Takeuchi realizó una aportación en forma de un episodio especial dentro del juego. De este videojuego se originó la posterior serie que luego hemos podido ver con el título de Canaan.

Gracias al éxito de las adaptaciones animadas de los videojuegos de Type-Moon, en 2007 se produjo la primera adaptación de las novelas de Kara no Kyoukai, que inmediatamente contó con el favor del público gracias a su excepcional calidad visual y su intrigante argumento, además de por unos momentos para el espectador ciertamente impactantes, no teniendo el menor reparo en mostrar algunas escenas de lo más sangrientas durante su metraje. Después llegarían nuevas adaptaciones de las novelas en forma de películas, siempre rondando los 50 minutos salvo la quinta y la séptima entrega, ya largometrajes propiamente dichos que cuentan con el doble de duración).

La historia relata los inquietantes enfrentamientos contra oscuras fuerzas sobrenaturales de un atípico grupo de personajes, entre los que destaca ante todo Shiki Ryougi. Shiki es una misteriosa y poco habladora joven que despierta tras permanecer en coma como consecuencia de un accidente. Al despertar se da cuenta que su “personalidad masculina” había dejado de existir. Conoceremos que este “desdoblamiento” es característico del Clan Ryougi, y de hecho forma parte de su entrenamiento, para así intentar dominar las más variadas técnicas empleando una u otra personalidad según convenga, pero al parecer adquiere un extraño poder como contrapartida consistente en la visión de las “líneas de la muerte” de toda existencia, que al ser cortadas provocan su inmediata destrucción. Quienes conozcan la obra Tsukihime (Shingetsutan Tsukihime en su versión de Anime) estarán sin duda familiarizados con este argumento como punto de partida. Para intentar suplir su personalidad masculina perdida, Shiki a partir de entonces se acostumbrará por lo general a hablar como lo haría un chico. Cuando en la saga veamos que se refieren a aquella parte masculina perdida a raíz del accidente veremos que lo hacen con el nombre en mayúsculas de SHIKI, mientras que a su faceta femenina se la suele conocer simplemente como Shiki. Es importante fijarse en este detalle a la hora de seguir los subtítulos, ya que para el espectador occidental lo normal es que no llegue a distinguirlo tan solo de forma auditiva (y se trata desde luego de una cuestión realmente importante en la obra).

Parece ésta una cuestión algo trivial para nosotros, pero en Japón desde luego que no habla para nada igual un chico que una chica, estando muy arraigada en su cultura y en sus tradiciones esa diferente forma de ser y hasta de expresarse que debe mostrar cada género (los varones a poder ser de forma “muy varonil”, mientras que las féminas de forma casi exageradamente femenina). Es éste precisamente un típico recurso narrativo empleado en muchas comedias: el intercambio de estos “roles”, tradicionalmente adscritos a cada género. Lamentablemente, a menudo a la hora de doblar una serie todos estos importantes matices se pierden si no se hace de una forma adecuada. En Kara no Kyoukai, cada vez que Shiki habla de una forma “indebidamente” masculina por la causa antes explicada, resulta sin duda llamativo (y hasta provocador) para el espectador japonés, mientras que para el espectador occidental este importante detalle lo normal es que pase desapercibido sin más.

Junto a Shiki conoceremos también a Mikiya Kokutou, un joven estudiante fascinado por Shiki, que se ocupará de ella en todo momento, pues Shiki no parece tener interés en nada salvo cuando se enfrenta a las fuerzas sobrenaturales, llevando una vida sumida en la apatía y la dejadez fuera de esas puntuales ocasiones en las que desplegará todo su poder. El punto de reunión del grupo suele ser la oficina de la hechicera Touko Aozaki, una imponente mujer pelirroja que será el cerebro de este curioso grupo, al que también se unirá la hermana menor de Mikiya, Azaka, como ayudante y aprendiz de Touko. En general los personajes recuerdan bastante a los de otras obras célebres de Kinoko Nasu (de hecho el conjunto de sus creaciones ha recibido el nombre popular de “Nasuverso“, al estilo del “Leijiverso”, al compartir casi todas sus obras un mismo escenario común): Mikiya es idéntico a Shiki Tohno de Tsukihime, y su hermana Azaka guarda también gran parecido con su respectiva hermana Akiha (y también en menor medida con Rin de Fate/stay night), y no solo presentan similitudes físicamente sino también por la magia de fuego que emplean ambas y por su particular devoción por sus respectivos hermanos.

He de reconocer que las dos primeras películas de esta serie (planificada a un total de siete) me causaron una ligera decepción por las altas espectativas que me había formado sobre esta franquicia, tanto por las inmejorables críticas que había leído sobre ella como sobre todo por el hecho de ser de los mismos autores de la discreta Shingetsutan Tsukihime y la excelente Fate/stay night, una serie que verdaderamente me encandiló hace unos años. Por fortuna le dí un voto de confianza, pues estaba convencido que algo debía cambiar tarde o temprano, y así me encontré ya con una magnífica tercera película, que por fín pude disfrutar como algunos de sus trabajos anteriores. Tras el buen sabor de boca de la tercera película, decidí ya más animado seguir viendo las siguientes entregas y, si bien la cuarta película me pareció simplemente “muy buena” (aunque bajaba el alto listón dejado por la anterior), no fue hasta la llegada de la quinta película cuando el salto adelante ya fue definitivo. Bajo el título de “The Spiral Paradox” tenemos una excelente película de acción, intriga y magia, mucha magia, reunido todo en un cócktel explosivo, tanto visual como narrativamente hablando.

Hace tan solo unos meses pude ver la sexta película de la saga y… qué decir: me pareció magnífica y sobre todo encantadora (bastante más “light” por cierto en cuanto a violencia explícita respecto de los títulos precedentes), aunque desde luego no me gustó tanto como la quinta película, pero es que eso son ya palabras mayores. Sin duda la serie ha seguido por el buen camino que desde el tercer episodio ha sabido tomar, enderezando el dubitativo comienzo que tuvo con los dos primeros episodios (en mi opinión, algo fríos e insulsos). Esta sexta película tiene una ambientación fantástica (de las mejores que he visto en años), la calidad visual acostumbrada, y ver a Shiki haciendo equipo con Azaka la verdad es que no tiene precio. He de confesar que Azaka me tiene cautivado desde sus primeras y breves apariciones, y en esta película la verdad es que se le hace al fín justícia a un personaje que hasta entonces había sido muy desaprovechado. La música de este sexto episodio desde luego que también es digna de mención, siendo una auténtica delicia como ya lo era también en el largometraje anterior.

Finalmente he podido disfrutar hace unos pocos días de la séptima y última película de Kara no Kyoukai, un largometraje de doble duración que los episodios normales (como ya ocurriera con el inigualable quinto episodio), que si bien no me ha resultado de los mejores de la saga sí me ha dejado una gran sensación, como toda la obra en su conjunto. Kara no Kyoukai es una obra que merece sin duda ser disfrutada por los aficionados que buscan Anime de calidad, y que a pesar de tener algún que otro altibajo a lo largo de las 7 entregas que la componen la hacen una franquicia de lo más recomendable entre las mejores obras de Anime de los últimos años.

Publicado el 2 diciembre 2009 en Kara no Kyoukai y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. waooo tendre ke ber esta serie¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  2. Sin duda una de as mejores obras de anime de los ultimos años, además sale del estereotipo del romance del anime super moe, digamos que me hizo llorar, reir y enfadarme, la calificaria con un 8/10. Muy buena reseña por cierto.

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