RESEÑA – Dragon Ball

Corría el año 1984 cuando un humilde mangaka, después de muchos intentos como Wonder Land, Pink, Chobit, Pola & Roid y un único éxito que todos conocimos como Dr. Slump, creó una de las más grandes aventuras que han podido verse en la historia del manga y el anime. Ese hombre era Akira Toriyama. Su obra fue Dragon Ball.

Creada en base a la leyenda china de Sun Wukong, el Rey Mono, y su Viaje al Oeste, Dragon Ball nos presentó a Son Goku, un niño perdido en las montañas que tras la muerte de su abuelo vive solo en una humilde casita. Lo curioso es cuando la primera imagen que ves es a un niño de unos 9-10 años levantando un tronco enorme y partiéndolo de una sola patada hasta convertirlo en leña para el fuego, por no hablar de cuando se tira por la cascada o pesca una piraña del tamaño del famoso tiburón del señor Spielberg…

Goku, además de simbolizar una fuerza de la naturaleza sin precedentes, es puro e inocente. Tristemente, al contrario que la naturaleza, Goku es bastante ignorante en muchos aspectos, como pudo verse y demostrarse al principio en su encuentro con Bulma (una chica de ciudad súper inteligente pero con bastante mal carácter): creía que su coche era un monstruo que quería robarle su comida y que ella era una bruja al utilizar sus máquinas y las cápsulas Hoi-Poi.

Bulma será el comienzo de la auténtica vida de Son Goku y de su destino, pues ella le hace conocedor de la leyenda de las Dragon Ball: 7 bolas de cristal diseminadas por el mundo que cuando se reúnen, permiten invocar al dios dragón Shenron y que éste haga tu deseo realidad.

A partir de este casual encuentro, comenzaremos a ser testigos de muchísimas aventuras, no sólo en busca de las bolas, sino que veremos los espartanos entrenamientos de los protagonistas (aunque el de Kame Sennin, gran maestro de las artes marciales y viejo verde por excelencia, sigue siendo el mejor) y nos emocionaremos con los Tenkaichi Budokai (Torneos de Artes Marciales) y las luchas contra poderosos enemigos (e incluso ejércitos, como el de la Red Ribbon).

Durante la serie nos encontraremos con multitud de personajes de lo más pintoresco, como Yamcha (terrible ladrón que se queda paralizado ante las chicas guapas), Pooal y Woolong (dos animales parlantes con capacidad para cambiar de forma), Klilyn (que pasa de monje traicionero y tramposo a mejor amigo), Ten Shin Han (un fabuloso guerrero, que además tiene 3 ojos) y muchos otros.

Una curiosidad sobre los diseños del maestro Toriyama son las interminables curvas que puede otorgar a sus personajes femeninos, además de su belleza. Uno de los toques de humor lo veremos reflejado precisamente en la relación con los personajes femeninos, que en algunas ocasiones rozará el ecchi más descarado (como muchas veces ha sufrido Bulma). Otras de las féminas más destacadas aparecidas en la serie son Chichi (hija de un antiguo alumno de Kame Sennin y enamorada de Son Goku), Lunch (que cambia de personalidad y color de pelo al estornudar), A-18 (una bella androide con base humana) y Videl (hija del campeón y “supuesto” salvador del mundo Mr. Satán).

Los enemigos que nos encontraremos en la historia tampoco son del todo normales, y podemos destacar al gran rey Pilaf (un enanito de color azul con dos subordinados incompetentes), Tao Pai Pai (un asesino chino sacado de una película de kung-fu) y su hermano Tsuru Sennin (a cuyos alumnos usará vilmente con tal de dar fin a su venganza personal), Piccolo Daimaoh (el Rey Diablo) y su descendiente Piccolo Jr., los Saiyajins Raditz, Nappa y Vegeta (poderosos y crueles guerreros del espacio), Freeza (un terrible y casi invencible tirano del espacial), Cell (creación genética con células de los mejores guerreros) y Majin Boo ( un demonio indestructible creado por un mago tenebroso).

Curiosamente, uno de los rasgos que Goku y sus amigos, como guerreros que son, es su código de honor: sólo luchan si es estrictamente necesario y si no hay otro remedio, y Goku, en general, es contrario a eliminar a sus adversarios, a los que intenta dar siempre una segunda oportunidad (aunque a veces con fines egoístas, todo sea dicho).

Este hecho ha conseguido que antiguos enemigos como Ten Shin Han, Piccolo, Vegeta, los androides del Dr. Gero y hasta Boo se hayan convertido en poderosos aliados y protectores de La Tierra.

Aún así, casos como el de Vegeta son especiales, ya que el y Goku son rivales acérrimos y sólo actúa cuando ve que aparece algún enemigo que pueda arrebatarle el placer de vencer a Son Goku con sus propias manos (con toda la altanería posible, por supuesto).

Otra de las cosas que más atraen de Dragon Ball es su extensa cronología (en la historia puedn pasar alrededor de 50 años), ya que a través de ella veremos como el tiempo va pasando y sus personajes van creciendo y madurando, hecho que es prácticamente imperceptible en la mayoría de series de la época: acudiremos a las bodas de los personajes, tendremos emparejamientos inesperados y una descendencia que, tal y como han hecho sus padres, ha sabido marcar la diferencia, puesto que Son Gohan ha demostrado, con todo su poder desbloqueado, ser mas poderoso que su padre (así lo demostró ante Cell y Super Boo) y Trunks borró de un plumazo a Freeza e incluso destruyó a los androides en su futuro. Porque eso es verdad: en algunos momentos de la historia veremos saltos temporales y realidades alternativas, como el mundo futuro de Trunks destruido por los androides del Dr. Gero.

El estilo de dibujo también se va haciendo más adulto junto con la historia, ya que si en los inicios podemos ver unos dibujos sumamente simples y redondeados, con muchos seres fantásticos campando a sus anchas y muchísima comedia y ecchi, al hacerse adultos nuestros protagonistas el estilo se hace mucho mas anguloso y realista, las criaturas fantásticas prácticamente han desaparecido y la comedia se limita a pequeños gags en el argumento, dando prioridad a la acción y los combates.

Le serie fue editada entre 1984 y 1995 en el semanario Weekly Shonen Jump de la editorial Shueisha, y compilado en 42 tomos. Su versión animada data de 1986 y se compone de 2 series que compilan el manga (Dragon Ball, con 153 episodios y Dragon Ball Z, con 291) y una saga original para el anime (Dragon Ball GT, con 64 episodios), pero aún debemos añadir 17 filmes estrenados en cines, 3 especiales de TV, 3 OVA’s, varios cortos relacionados con la seguridad pública y dos desastrosas adaptaciones en imagen real (a cada cual más terrible).

Dragon Ball fue una de las series que sufrió la censura de los tiempos primigenios del anime en España, y al igual que Ranma, muchas de las partes censuradas tenían que ver con escenas subiditas de tono (histórico el capítulo 3 del que se llegaron a cortar 8 minutos de metraje, que eran la salsa del episodio), pero muchas otras fueron cortadas por ser consideradas demasiado violentas para el público infantil. Porque sí, Dragon Ball fue emitida en un principio, en occidente, y como muchos otros animes, como una serie de dibujos animados para niños. Nada más lejos de la realidad, pues Dragon Ball es una obra shonen, y por lo tanto dirigida a jóvenes, lo que aquí denominaríamos mayores de 13 años.

Mucho hemos sufrido con la emisión de la serie, al menos fuera de Cataluña, ya que la (in)cultura de otras comunidades autónomas consideraba Dragon Ball como algo dañino para sus hijos, y exigieron su cancelación. La cosa fue tan extrema que en cadenas autonómicas como Canal Sur se suspendió la emisión tras la recuperación de Son Goku en la saga de Cell, no se adquirieron los episodios siguientes, y para “dejar contentos” a los seguidores que protestaban, emitieron las películas, al menos hasta “Guerreros de Fuerza Ilimitada”, nada menos que a la 1 de la madrugada. En Cataluña, y gracias a TV3, pudimos verla en su totalidad (aunque con censura, eso sí), y con el mejor doblaje que ha tenido la serie en toda su andadura en nuestro país (sí, el doblaje castellano apesta y lo seguirá haciendo hasta que lo redoblen, eliminando las “ondas vitales” o los “Songohanda“, por no hablar del “Trunk” o los monótonos diálogos inventados para salir del paso).

En un anuncio sin precedentes, Manga Films lanzó en VHS las películas de Dragon Ball y Dragon Ball Z, incluso las inéditas en España. Lamentablemente, algunas de ellas llegaron censuradas, con los endings eliminados o con un montaje nuevo, como desgraciadamente ocurrió con “Fusión”, que fue un auténtico desastre de la cual eliminaron secuencias y sustituyeron por completo el sonido y la banda sonora (todavía recuerdo la transformación en nivel 3 de Son Goku con el sonido de Vegeta saliendo del iceberg perteneciente a una pelicula anterior, bochornoso). Para nuestra desgracia, también fueron los mismos que más adelante las editaron en DVD (con ports cutres de los VHS en formato 4:3), e incluso nos insultaron editando la serie original con una calidad peor que el VHS, censurada, en mono y sin audio japonés. Además, te clavaban por un DVD con 6 episodios y una carátula que mi sobrino de 5 años dibujaría mejor.

Gracias a dios, apareció Selecta Visión, que a día de hoy ha editado por completo Dragon Ball Z y la totalidad de las películas, con su sonido stereo original, sin censura, con un máster restaurado y con sus formatos de pantalla originales (serie en 4:3 y películas en 16:9). Pero esto no es todo, ya que a partir de diciembre de 2009, comenzaron a editar, con el mismo mimo y dedicación, la serie original. Una auténtica gozada. Sólo con ver la carátula ya se nota quién ha puesto su mayor empeño en la edición:

Con el paso de los años, Dragon Ball no ha hecho nada más que ir creciendo en popularidad, sobre todo cuando los americanos la descubrieron, hace pocos años. La serie sigue emitiéndose en el canal nacional Cuatro, podemos encontrar cientos de ediciones del manga en casi cualquier país del mundo, hay decenas de videojuegos ambientados en la serie para múltiples plataformas y merchandising suficiente para llenar una flota de barcos mercantes.

Y es que Dragon Ball no es más que una de esas obras de arte imperecederas que permanecerán para siempre en nuestros corazones y que difícilmente podrá ser sustituida, sobre todo para aquellos que hemos crecido con ella, entre los cuales me incluyo, por supuesto.

Publicado el 4 diciembre 2009 en Dragon Ball y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. ¿Y la has visto?

    Es que hay gente que habla a veces sin tener NPI de lo que dice…

  2. El Niño De Las Estrellas

    Como olvidar mi niñes con esa seria en la TV, es un clasico de clasicos…hasta la fecha aun continuan poniendola al aire…

  3. Yo creo como ya he comentado en alguna ocasión que si se lo hubieran “montado mejor” los de la productora, dosificando adecuadamente la serie, su éxito no habría durado 10 años sino 20, e incluso a día de hoy seguiría en antena con nuevos episodios. Hasta las series con más legiones de fans en todo el mundo acaban cansando a éstos tarde o temprano, y la serie por propia inercia empieza a flaquear en argumentos e interés, ya solo por cansancio de sus responsables (tanto en Manga como en Anime), que empiezan a ir a lo fácil como es repetir planteamientos cambiando cuatro detalles y maquillando cosas vistas ya anteriormente, presentadas luego al cabo del tiempo como vulgares refritos de lo mismo que ya se había visto antes.

    Muy pocas series han llegado a tener 500 episodios como Dragon Ball (en el conjunto de sus tres series). Shin Chan y Doraemon alcanzaron mayor número de episodios incluso, pero son casos muy aislados y son ya mitos de la industria. En la actualidad ver una serie como One Piece, que pasa ya de los 400, es una auténtica rareza, un caso muy aislado también. Los otros dos fenómenos de masas de la última década como son Naruto y Bleach están entre 200 y 300 episodios. También otras “rarezas” hoy en día, ya que la mayoría de series que salen rara vez supera los 26 episodios. Es más, cada vez vemos más series cortas de 12 o 13 episodios que prefieren apostar por la calidad que por la cantidad, y si gustan van contando luego ya con nuevas temporadas.

    Precisamente eso es lo que me hubiera gustado ver aplicado a mí a una obra tan longeva como Dragon Ball. En vez de verla repetida hasta la saciedad por la televisión durante mis años de infancia y adolescencia (ya he perdido la cuenta de las veces que la habré visto), con un episodio al día (y a veces dos), qué les hubiera costado dar un episodio a la semana como hacen en la televisión japonesa. Con esa frecuencia y haciendo, pongamos por caso, tandas de 50 episodios cada dos o tres años, que estuvieran muy cuidados en su calidad y argumento (a modo de sagas cortas o sagas largas repartidas por enemigos principales), la serie podría bien bien haber mantenido su interés durante décadas incluso, y llegar como decía antes hasta nuestros días. Gundam por ejemplo tiene 11 series, y cada varios años aparece alguna nueva, porque la franquicia sigue de plena actualidad y está en los corazones de un sin fín de fans en todo el mundo. Algo parecido podría haberse hecho con Dragon Ball. ¿Os imagináis que cada semana estuviéramos aún esperando un nuevo episodio como antaño?

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