ANÁLISIS – Kara no Kyōkai: Overlooking View (1ª película)

Primera película:
OVERLOOKING VIEW

A N Á L I S I S

Kara no Kyōkai -The Garden of Sinners- (Fronteras de vacío -El jardín de los pecadores-) es una serie de 7 películas basadas en las novelas originales del mismo nombre, escritas por Kinoko Nasu e ilustradas por Takashi Takeuchi. Ambos autores son el núcleo creativo principal de la prestigiosa Type-Moon, una pequeña compañía que comenzó en el ámbito amateur (lo que suele llamarse un grupo “dōjin”) pero que a los pocos años se convirtió en toda una empresa profesional especializada en Visual Novels (videojuegos de aventura con historias que varían en su desarrollo en función de las decisiones tomadas por el jugador, contando con diversos finales posibles).

Las obras de Type-Moon son consideradas como sinónimo de alta calidad narrativa y visual, y el éxito continuado de todas sus obras publicadas no ha hecho más que acrecentar su joven leyenda, contando con toda una legión de seguidores (que han llegado a bautizar el “mundo” común en el que se sitúan sus obras como “Nasuverse”). Entre sus obras se encuentran Tsukihime (con los juegos de lucha basados en ella: la saga Melty Blood), Fate/ (Fate/stay night, Fate/hollow ataraxia y otros títulos), Mahotsukai no Yoru, Girl’s Work o 428: Fusa Sareta Shibuya de (que ha originado el reciente Anime de Canaan).

Pero antes que todo ello, Kinoko Nasu escribió las novelas de Kara no Kyōkai, que fueron publicadas en 7 capítulos entre 1998 y 1999 (entonces las publicaban online en la web amateur de Nasu y Takeuchi, que se conocían desde los tiempos de la escuela Secundaria) y luego estas novelas fueron reeditadas en el 2004 y posteriormente también en el 2007. Gracias al éxito obtenido por las obras de Type-Moon durante esta década, en especial Tsukihime y Fate/stay night, se decidió realizar una serie de películas que adaptara las novelas originales de Kara no Kyōkai por parte del estudio ufotable, y así en diciembre de 2007 apareció la primera de ellas: Overlooking View (“Vista desde las alturas”) que será el objeto de nuestro análisis hoy.

En la primera película de esta saga conoceremos a los personajes principales de la historia: por una parte a Shiki Ryōgi, la protagonista de la saga, y por otra a Mikiya Kokutō y Tōko Aozaki. Brevemente veremos también a uno de los personajes secundarios más importantes: Azaka Kokutō, hermana de Mikiya. Estos cuatro personajes conforman un singular grupo liderados por Tōko Aozaki, una misteriosa mujer con grandes habilidades sobrenaturales, en especial en la creación y manejo de marionetas animadas, teniendo además una gran habilidad para crear miembros orgánicos artificiales.

La trama de esta primera película se centra en una misteriosa cadena de suicidios cometidos por un perfil muy similar de sujetos: chicas jóvenes de enseñanza secundaria que, sin motivo aparente, se lanzan al vacío desde lo alto del Edificio Fujō, un vetusto bloque de viviendas en estado de abandono a la espera de ser derruído. Una noche Shiki descubrirá sobre el Edificio Fujō unas presencias extrañas que llamarán su atención, relacionándolo enseguida con la reciente cadena de suicidios. A partir de ese momento Shiki y el resto del grupo investigarán los extraños sucesos en torno a este siniestro edificio y se enfrentarán a la fuerza sobrenatural causante de las muertes.

 

La película cuenta con tan solo unas pocas localizaciones (al igual que tan solo con unos pocos personajes), pero todas ellas están francamente bien diseñadas y tienen su importancia clave en el film. En primer lugar el Edificio Fujō, el siniestro lugar donde se producen las muertes por suicidio. En segundo lugar la oficina de Tōko Aozaki, donde se reúne su particular equipo de investigación. Y en tercer y último lugar el apartamento en el que vive Shiki de una forma de lo más austera y descuidada.

Fuera de estas tres localizaciones principales tan solo veremos en alguna ocasión a los personajes caminar por las calles de la ciudad, pero la historia se centra por completo en estos tres lugares en concreto. Por lo general la película mantiene un estilo oscuro, solitario e inquietante en su ambientación general, y fuera de los actores principales de esta historia no veremos que nada más llegue realmente a llamar nuestra atención, siendo un recurso claro para centrarnos con gran austeridad en la historia y los personajes que nos están mostrando.

 

 

Shiki Ryōgi

Shiki es una extraña y distante joven que parece no tener interés por nada ni por nadie. A pesar de pertenecer a un antiguo clan y ser su única heredera vive sola en un apartamento prácticamente vacío, recibiendo tan solo ocasionalmente las visitas de Mikiya Kokutō, un compañero de su escuela que parece fascinado por ella. Tōko Aozaki sabrá sacar partido a sus extraordinarias habilidades, encomendándole ciertas misiones de lo más arriesgadas. Shiki posee los “ojos místicos de percepción de la muerte”, mediante los cuales es capaz de ver las “líneas” de la muerte que posee toda existencia, y que de ser cortadas provocan su inmediata destrucción. El posterior personaje protagonista de Tsukihime, Shiki Tohno, debe su nombre obviamente a Shiki Ryōgi (las novelas de Kara no Kyōkai eran anteriores al videojuego de Tsukihime y el posterior Anime), así como su misma habilidad de visión especial, por lo que a menudo se considera a Kara no Kyōkai como un “campo de pruebas” o directamente una precursora de Tsukihime. Decir por último que Shiki Ryōgi cuenta con la preciosa voz de la Seiyuu Maaya Sakamoto.

Mikiya Kokutō

Un muchacho de lo más amable y servicial, que desde el primer momento sintió una gran fascinación por su compañera de clase Shiki Ryōgi. Dado que Shiki perdió una de sus dos personalidades a raíz de un accidente, él procura siempre que Shiki se comporte como una “auténtica chica”, recriminándole en ocasiones su tosco vocabulario y sus gustos tan poco femeninos. Los miembros del clan Ryōgi utilizan la técnica del desdoblamiento de la personalidad desde tiempos remotos, formando una personalidad masculina y otra femenina en un mismo cuerpo para así tratar de dominar mejor unas habilidades u otras. Como Shiki perdió su personalidad masculina (SHIKI), a menudo tratará de comportarse como un chico para tratar de suplir esa ausencia. Dadas las constantes atenciones que Mikiya prestará a Shiki, su hermana Azaka comenzará a detestarla profundamente, llegando a considerarla su enemiga y “rival amorosa” (sí, hasta ese punto adora a su hermano). Mikiya está interpretado por el Seiyuu Kenichi Suzumura, que también puso su voz al protagonista de Shingetsutan Tsukihime, Shiki Tohno, personaje claramente “cortado por el mismo patrón” que Mikiya.

Tōko Aozaki

Tras su discreta fachada de investigadora (aunque con un aspecto más bien de “broker” de bolsa) se esconde una brillante y poderosa hechicera especializada en dar vida a objetos articulados inanimados (las típicas marionetas que ya hemos visto en otras ocasiones en el género fantástico). Tōko es la hermana mayor de Aoko Aozaki, personaje que ya vimos con anterioridad en la Visual Novel de Tsukihime y en su correspondiente adaptación animada (Shingetsutan Tsukihime). Al principio de la obra Aoko entregaba a Shiki Tohno unas gafas especiales para que éste pudiera ver con normalidad, sustraídas con toda probabilidad de la oficina de su hermana Tōko.

Azaka Kokutō

La hermana menor de Mikiya. Azaka es una hermosa joven de fuerte carácter que guarda sentimientos muy intensos hacia su hermano. En la saga de Kara no Kyōkai la veremos habitualmente junto a Tōko, de quien es aprendiz. Es un personaje que nos recordará bastante a la bella Akiha Tohno de Tsukuhime, tanto físicamente como por su carácter y gustos particulares, ya que también guarda una especial devoción como ella hacia su hermano y está versada en la misma disciplina que Akiha: la magia de fuego, aunque Azaka aún es solo es una simple aprendiz. En uno de los Artbooks originales de Type-Moon puede verse a Akiha prácticamente calcada del personaje de Azaka (siendo ésta anterior cronológicamente en cuanto a las novelas).

Kirie Fujō

Kirie es una joven postrada en la cama de un hospital a raíz de una enfermedad incurable. Su familia es la propietaria del Edificio Fujō, donde están teniendo lugar los trágicos suicidios que tanto impacto están teniendo en la ciudad. Su conexión con estos hechos será descubierta finalmente por Tōko tras las investigaciones llevadas a cabo por Shiki en el Edificio Fujō, e irá personalmente a visitarla a la habitación del hospital donde se encuentra desde hace años. Tras una tranquila conversación entre las dos, Kirie decidirá cuál debe ser su destino final. El personaje de Kirie está interpretado por la conocida Seiyuu Rie Tanaka.

Kara no Kyōkai cuenta con uno de los mejores apartados visuales que se ha podido ver en Anime en los últimos años, a la altura de las mejores producciones de todos los tiempos. La calidad que el buen y experimentado aficionado recordará de obras como Ghost in the Shell, Macross Plus o Cowboy Beboop la va a encontrar también aquí. Y por si fuera poco nada menos que en las siete películas que componen esta saga, manteniéndose esta calidad en todas ellas.

El magnífico trabajo realizado por estudio ufotable (Weiß Kreuz Glühen, Mobile Suit Gundam SEED o Tales of Symphonia entre otras) se traduce en todo un espectáculo para la vista, con escenarios en ocasiones prácticamente foto-realistas, con un extraordinario cuidado hasta en el detalle más pequeño. El diseño de personajes por otra parte es también fantástico, con un gran trabajo de Takuro Takahashi y Tomonori Sudou, a partir de los diseños originales de Takashi Takeuchi.

 

 

Al igual que por su excelente grafismo, Kara no Kyōkai destaca sin duda por su fluída animación y sus escenas de acción, de lo más bien ejecutadas. Además, el contraste evidente que se da entre la tónica general de la película (de lo más tranquila y sosegada) con los puntuales momentos de intensa acción, como los combates de Shiki contra las fuerzas sobrenaturales (a destacar aquí por supuesto la gran escena de la lucha en la azotea del Edificio Fujō), dan como resultado un interesante cóctel que bien es cierto que puede tanto entusiasmar como desconcertar a los espectadores, en función de sus gustos.

 

Éste puede ser sin duda el apartado más controvertido de Kara no Kyōkai. Para un público no acostumbrado a un argumento complejo y elaborado quizá esta película pueda ser algo difícil de “digerir”, ya que tanto ella como toda la saga de siete películas en su conjunto no es de esas obras en absoluto que destaquen por explicar la trama de una forma clara y ordenada. De hecho cada una de las películas está situada en un momento diferente de la trama general de fondo, dando constantes saltos hacia adelante y hacia atrás en la cadena de sucesos que conforman la historia principal. Incluso podemos llegar a perdernos en algunos diálogos si no prestamos una total atención a lo que en ellos se dice, pues cada palabra es importante y guarda a menudo segundos significados y sentidos metafóricos.

Es precisamente por ello que esta obra se disfruta más en segundos y hasta terceros visionados que la primera vez que tenemos contacto con ella, por lo que animo al espectador que guste de obras de calidad que no desfallezca en el intento y le dé una oportunidad a esta saga, por más que la primera película (e incluso la segunda) le deje más confuso que otra cosa. Conforme avance la historia el espectador se irá dando cuenta de cómo está todo interconectado y cuál es el orden concreto que ocupa cada episodio en el global de la historia, y entonces sin duda será capaz de disfrutar de esta obra desde una nueva perspectiva. Yo mismo me incluyo entre aquellos que les costó un poco “digerir” las dos primeras entregas de esta saga, pero tras un nuevo visionado lo cierto es que las disfruté mucho más (pues había visto entonces ya las demás películas y así pude “ligar” mejor todo el argumento global).

 

Si el anterior punto podría ser el que más debates generara entre los espectadores de la obra, entre los que por una parte la consideren distante, críptica y hasta pretenciosa, y por otra parte aquellos que en cambio la lleguen a considerar como toda una obra maestra por sus grandes virtudes, el apartado musical de la obra en cambio no propicia la menor discusión posible: es absolutamente fantástico, de los mejores trabajos sin duda de la gran compositora Yuki Kajiura (autora de Noir, Mai HiME o Tsubasa Chronicle entre muchas otras), a la que se le suma el talento de Yuriko Kaida en los coros y de la cantante Kalafina en la interpretación vocal del tema de cierre (“Oblivious”).

La música instrumental de la obra es una auténtica delicia: sosegada cuando hace falta, contundente en los momentos de acción más intensos, y ante todo muy original en ciertos pasajes descriptivos. Y lo mejor de todo es que en las posteriores películas el nivel musical va incluso en aumento, como veremos en los próximos análisis del resto de las películas de esta saga.

 

La primera película de Kara no Kyōkai sirve como una muy buena introducción al particular estilo de esta saga, con sus carismáticos y muy particulares personajes, sus inquietantes escenarios urbanos donde se ambienta la obra y algunos de los principales elementos que más adelante veremos en las siguientes películas, en la eterna lucha contra unas serie de maléficas fuerzas sobrenaturales. Eso sí, no es una película desde luego para todos los públicos (y a medida que avanza la saga aún menos). En ocasiones las escenas pueden llegar a un grado de crudeza y violencia explícita no apto para todos los estómagos, así como por la constante representación de la muerte en pantalla (mostrada al detalle además, dada la importancia que ésta tiene a nivel narrativo en la obra).

Por otra parte, quienes esperen ver una obra ligera para “pasar el rato” y distraerse sin más, sin mayores quebraderos de cabeza, lamentablemente tampoco será desde luego que una obra pensada para ellos. Kara no Kyōkai es una de esas obras que invitan a la reflexión, a observarla con detenimiento, a fijarse en los detalles y, a ser posible, a otorgarle ulteriores visionados para acabar de atar cabos y compactar toda la trama general y las diversas subtramas existentes que nos ofrecen las siete películas en su conjunto. Ésto en cuanto a nivel argumental. En cuanto a su presentación ya meramente formal bien es cierto que su ritmo quizá pueda parecer para muchos espectadores algo lento y desconcertante en ocasiones, sobre todo por la inserción de ciertos momentos puntuales de acción frenética que contrastan con la tónica general de la película, pero ésto en definitiva no deja de ser una cuestión estética que para nada empaña el alto valor de contenido argumental y hasta filosófico que tiene la obra (en especial en sus frecuentes reflexiones sobre la naturaleza humana).

 

– Su particular ambientación, que podrá gustar más o menos, pero sin duda crea su propio estilo fácilmente reconocible, algo que no todas las obras consiguen por más presupuesto que puedan destinar a veces. El altísimo nivel visual alcanzado en la obra desde luego que ayuda a lograr el resultado final obtenido en Kara no Kyōkai, con un acabado realmente espléndido.

– Su diseño de personajes, realmente muy destacado. Todos y cada uno de ellos, tanto principales como secundarios, están además muy bien dosificados en cuanto a sus intervenciones en la obra, no habiendo ni los llamados “acaparadores” ni personajes vacíos, ni otros que estén “de relleno” o algunos que se hagan del todo olvidables. Cada uno ocupa su papel en la historia en su justa medida y ninguno es prescindible.

 

– La inaccesibilidad que puede representar para muchos espectadores la particular manera que tiene la obra de contar el argumento de fondo. Se trata de una película que requiere nuestra máxima atención si queremos  disfrutarla plenamente (y como ya he comentado antes es incluso recomendable darle más de un visionado). Ello sumado al deliberado desorden cronológico de las películas de la saga, motivado por un particular recurso estético de carácter narrativo, puede desalentar como decía a un buen número de espectadores, que no vean más allá de la primera película por considerarla inaccesible, extraña y hasta pretenciosa, etiquetas que a menudo suelen recibir tradicionalmente las obras de culto, que es en lo que precisamente se ha convertido ya para bien o para mal Kara no Kyōkai.

 

Publicado el 8 diciembre 2009 en Kara no Kyoukai y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me ha encantado el análisis, ¡enhorabuena está muy bien hecho!

    Por cierto quería decirte que si en algún momento podrías pasarte un minutillo por la habitación de simoun para ver que he creado una nueva sección llamada espacio del personaje donde hablo de personajes que me han llamado mucho la atención, espero que te guste!!

    (es una página, en la que antes ponia lo que vendo)

  2. Gracias, Simoun.

    Claro, ahora me paso a echar un vistazo por allí.

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