La misión y la perversión de los fansubs

Hoy me gustaría compartir con todos vosotros una reflexión personal sobre el mundo de los fansubs, y en general sobre la forma en que una inmensa mayoría del público aficionado al Manga y al Anime disfruta hoy en día de sus obras favoritas, si la comparamos con tiempos no demasiado lejanos.

Lo primero de todo es ponernos en situación, ya que las dos grandes vertientes en las que dividiré este artículo partirán de una misma premisa inicial, pero luego veréis cómo una y otra tomarán rumbos muy distintos y hasta contrapuestos. El punto de partida es el siguiente, basándonos siempre en realidades constatadas y no en meras conjeturas subjetivas: existe una gran demanda de Manga y Anime entre el público occidental (y lo digo en general, no concretando en el Español, ni en el Europeo en conjunto ni en el Americano). Eso es un hecho de lo más obvio y ha quedado perfectamente constatado durante años y, dada además su gran dimensión y sus posibilidades evidentes de negocio, esta realidad genera como es normal una serie de demandas entre el público, que desea disfrutar de numerosas obras de Manga y Anime que les resultan de lo más atractivas por A o por B motivos.

Como resultado de esta gran demanda, algunas compañías se fijan en este sector y deciden invertir en él, intentando traer a nuestro país las obras que entienden pueden ser más demandadas por el público. Recordemos siempre que ésto en definitiva es un negocio para estas compañías, por más que luego pueda haber realmente auténticos apasionados al Manga o al Anime dentro de ellas (que los hay afortunadamente), pero no debemos olvidar que ante todo una compañía realiza una inversión económica por una determinada obra porque espera amortizar dicha inversión con lo que ganará de su explotación posterior. Es por ello que siempre intentará dentro de lo posible traer las obras más populares, las de mayor calidad constatada y, tan solo en alguna rara ocasión, quizá alguna obra más arriesgada y experimental, pero como digo no por gusto sino por las exigencias de amortizar su propia inversión (como es del todo lógico). Es más, creo que si todos tuviéramos una compañía propia dedicada a este sector o a otro haríamos exactamente lo mismo, si nuestro propio dinero o el de nuestros inversores fuera el que estuviera en juego.

Así pues, aquí ya tenemos una gran criba: llegarán solo aquellas obras más destacadas, bien por su popularidad, o por su calidad demostrada, y ya en muy segundo plano tan solo algunas de las llamadas “outsiders” como apuestas arriesgadas a la espera de la respuesta del público. Para empezar, ya sólo que lleguen las mejores resulta de lo más costoso: hay que conseguir las licencias, y las compañías japonesas no son precisamente “hermanitas de la caridad”, más bien al contrario, son auténticos “huesos duros de roer” que no darán su brazo a torcer fácilmente si no sacan un gran provecho económico con la operación, además de todas la exigencias que pondrán para permitir que su obra salga del país del Sol naciente siguiendo sus estrictas condiciones. Por tanto, la criba dentro de la criba.

Que aún no hayamos podido disfrutar en nuestro país de algunas obras conocidísimas entre los fans a nivel mundial, o de otras obras que, aún no siendo de las más populares, cuentan como aval con unas puntuaciones en la prensa especializada del sector que les otorgan altísimas notas de hasta 8 para arriba, es debido simple y llanamente a que no todo por desgracia puede llegar a nuestro país como nos gustaría, a menudo tan solo por motivos contractuales, o por no querer las compañías arriesgar a realizar una inversión que quizá no ven como segura en muchas obras de las que desconocen qué respuesta podrían tener luego entre nuestro público.

Al final, entre unas cribas y otras, acabamos llegando en definitiva a una realidad incuestionable (y ésto de nuevo no es una simple conjetura subjetiva, sino hechos constatados): los aficionados tan solo disfrutamos de una mínima parte de todo el Manga y Anime que originariamente se publica en Japón. No soy muy favorable de dar aquí cifras ni porcentajes concretos, pues éstos varían enormemente dependiendo de las fuentes y a menudo sucede que ciertos intereses las “inflan” o las “desinflan” a conveniencia, pero para que nuestros lectores puedan hacerse al menos una idea aproximada podemos decir que a España puede estar llegando perfectamente tan solo un 10% de lo que se produce en el país del Sol naciente.

Sí, pensarán muchos, esta cifra tampoco es nada despreciable, y más sabiendo la ingente cantidad de Manga y Anime que se produce en Japón desde hace décadas, y sin duda debemos dar gracias por la enorme cantidad de obras que nos llegan aún a pesar de los pesares y todos los impedimentos y cribas antes mencionados.

Pero… aquí es cuando entra de nuevo la clave del asunto: la enorme demanda que sigue existiendo por parte del público aficionado al sector. Pues… ¿qué ocurre con todo ese 90% restante?

¿Se trata de obras de mala calidad, o simplemente mediocre tal vez?

¿Ninguna de ellas son lo suficientemente apetecibles como para intentar traerlas a nuestro país?

En absoluto. Pensad que ya sólo cuando un Manga se decide publicar en Japón (no hablemos ya de producir un Anime), es porque ese Manga ha superado con éxito previamente otro sin fín de cribas previas. Y la más importante sin duda es la del propio editor que decide arriesgar el dinero de la compañía publicando dicha obra, porque le ve un potencial lo suficientemente atractivo como para pensar que el público responderá y así su inversión se verá amortizada a corto, medio o largo plazo (hoy en día pensando además casi siempre a corto plazo más que otra cosa, exigiendo buenos resultados casi de inmediato).

Por tanto, en líneas generales podemos hablar que la mayor parte de lo que se publica en Japón tanto en formato Manga como Anime ya es un producto “per se” de una mínima calidad constatada, pues está claro que nadie va a tirar piedras contra su propio tejado para publicar algo que a todas luces es directamente infumbable. Para “experimentos” extraños siempre queda por supuesto todo el amplio mundo de los Doujinshis: las publicaciones amateurs de los propios fans y de todos aquellos artistas novatos o en formación que a menudo les sirven no solo como medio idóneo e independiente de mostrar al público su talento y particular estilo, sin los condicionantes propios de la industria, sino que también sirve a menudo como una potencial “cantera” para descubrir los talentos futuros de la industria, que luego pueden llegar a triunfar como el más reputado de los mangakas de éxito. Recordemos sin ir más lejos que las famosas CLAMP comenzaron en el ámbito de los doujinshis, y hoy en día están entre las más reputadas artistas de Manga.

Con todas estas premisas hasta ahora puestas sobre la mesa, tenemos lo siguiente a modo de resumen:

1 – Hay una gran demanda por parte de los fans de numerosas obras de Manga y Anime.

2 – A nuestro país llega por diversos motivos tan solo una mínima parte de todo lo publicado en Japón.

3 – Entre todo lo que no llega a nuestro país hay un sin fín de obras igualmente interesantes (y a menudo más interesantes aún de lo que acaba llegando) que los fans también desean disfrutar.

Como reacción lógica que nace de la voluntad de los propios fans por intentar, de la mejor manera posible (a menudo con más voluntad que medios), poder disfrutar de toda esa ingente cantidad de obras que no llegan a nuestro país por A o por B motivo, y que son igualmente (o a menudo más) interesantes que las que sí llegan, nacen como consecuencia de ello los populares “fansubs“. Se trata de grupos de traducción amateur dedicados a hacer sus propias versiones a nuestro idioma de obras que de otro modo no podrían ser disfrutadas en nuestro país. Porque no nos engañemos: el que es fan del manganime no lo es solo de ese 10% que puede disfrutar en su propio país, sino de todo el manganime en su conjunto como es lógico. Resultaría absurdo y del todo imposible pretender acotar su afición tan sólo a ese pequeño porcentaje (sería como intentar “poner puertas al monte” además, con los medios de información con los que cuenta cualquiera gracias a Internet), y si no le traen a su propio país su afición favorita él mismo buscará la manera de poder acceder a ella.

Precisamente uno de los medios idóneos para ello será por supuesto mediante el recurso al mundo de los fansubs.

Los trabajos que realizan estos grupos de traducción amateur, que a priori pueden parecer de lo más inocente, desinteresado y hasta loable por pensar en definitiva en el bien común de los fans (y en la propia difusión de dichas obras para contribuir a su divulgación por todo el mundo), puede como veremos en este artículo tomar una senda para nada inocente ni loable.

Aquí es precisamente donde, tras enunciar las premisas expuestas, se separan de forma irreconciliable dos caminos que a continuación comentaré y sobre los que reflexionaré, dada su curiosa divergencia a pesar de estar ambos originados en una premisa inicial común.

A un camino lo denominaré “La misión de los fansubs” y al otro “La perversión de los fansubs“.

El primer camino, aquél que denominaré como “La misión de los fansubs“, es el camino deseable que todos los grupos que se dedican a traducir obras japonesas a nuestro idioma deberían en mi opinión seguir siempre. En esencia su espíritu debería ser en todo momento el de complementar, suplir la imposibilidad de poder los fans disfrutar de tal o cual obra en nuestro idioma porque no haya sido publicada en nuestro país ni tenga visos de hacerlo en un futuro (y por supuesto que no se pueda adquirir tampoco en nuestro idioma a través del cada vez más importante mercado de la importación vía Internet). Es decir, que o se disfruta gracias al trabajo desinteresado de esos fans que la traducen o de lo contrario no se pueda disfrutar de dicha obra de ninguna de las maneras.

Es muy importante aquí remarcar lo de “desinteresado” que acabo de mencionar, pues un fansub nunca puede concebirse como un medio para ganar dinero a costa de algo de lo que, ya para empezar, no tienen ni siquiera los derechos de explotación. Todo fansub que pretenda cobrar por sus trabajos (incluso al nivel más elemental, tan solo para sufragar cualquier posible gasto de mantenimiento), debe ser rechazado de pleno por los propios fans, y ellos mismos deben darse cuenta que si hacen algo a lo que ya para empezar no están autorizados, lo último que debería pasárseles por la cabeza es pretender hacer negocio con ello. En este sentido su actividad puede ser considerada tan delictiva como la famosa industria de las copias piratas de países como China o Taiwan.

Pero sigamos en el mencionado camino “deseable” que deberían seguir los fansubs, como es adaptar al Castellano tan solo aquellas obras que de ningún otro modo podrían ser disfrutadas en nuestro propio idioma.

¿Qué ocurriría en el caso de una obra que hubiera comenzado a ser fansubeada o que ya hubiera sido traducida por completo y una compañía adquiriera los derechos y comenzara a distribuirla legalmente en nuestro país?Aquí no hay opción posible: el fansub debería detener inmediatamente la distribución de su trabajo en ese país, pues su versión no oficial estará “compitiendo” con la versión totalmente oficial de la compañía que sí pagó por obtener los derechos de distribución.

Y estará compitiendo además con una indudable ventaja, pues gracias a los avances de la informática la versión no oficial del fansub puede ser un producto que puede tener incluso una calidad técnica muy similar (prácticamente idéntica a la original) y además con un coste cero, por lo que una inmensa mayoría de aficionados lo más probable es que prefiera siempre la versión gratuita del fansub antes que gastarse ni un céntimo en la obra editada comercialmente. No obrar de esta forma y seguir distribuyendo pese a todo una obra que ya se comercializa en nuestro país supone que el fansub en cuestión abandone el camino deseable mencionado.

Por último, otro de los campos en los que un fansub puede desempeñar esa deseable tarea mencionada de “complementar” lo que comercialmente no está a disposición de los aficionados al Manga y al Anime en un momento dado, es en lo relativo a tratar de mejorar todas las carencias de una deficiente edición antigua, o directamente corregir todo lo mal realizado anteriormente. Muy en especial entraría aquí todo el tema de la censura televisiva, que gracias a la tarea de los fansubs se puede solventar con traducciones mucho más fieles que respeten al 100% la obra original, sin sufrir las “tijeras” de la censura o un pésimo doblaje al Castellano, que en definitiva no hacen sino desvirtuar dicha obra, aunque contaran con todos los preceptivos derechos de explotación en su momento.

Aquí además es fácil pensar también en numerosas obras que, pese a haber podido contar con una distribución perfectamente legal en nuestro país (ya sea a nivel televisivo o en el mercado del vídeo doméstico), hoy en día por su antigüedad ya resulte del todo imposible encontrarlas en el mercado para adquirirlas (ni siquiera en el de la importación), como ocurre sobre todo con numerosos títulos publicados en décadas pasadas en formato VHS y que después no han contado con una versión en formato digital, quedándose los fans sin la posibilidad de poder disfrutarlas.

Ahí y a pesar de haber tenido una distribución legal en su momento, considero que la aportación los fansubs resulta complementaria, útil y perfectamente respetable, pues no compite con ninguna obra comercial a la que pueda restarle ventas, al tratarse de obras antiguas ya retiradas del mercado que solo podrían adquirirse de segunda mano (y que por tanto el beneficio económico de la operación no iría a la compañía distribuidora sino a un particular).

Y ahora tocaría ya adentrarnos en sendas más “oscuras”, siguiendo en esta ocasión el otro camino contrapuesto al de “La misión del fansub“, como sería el de “La perversión del fansub“. Aquí como podréis imaginaros estamos ya en el terreno donde la caradura campa a sus anchas, en el que se fansubea todo, absolutamente todo lo que sale al mercado, sin importar al final realmente siquiera si se trata de una obra que incluso lo merezca, pues aquí la finalidad está clara en todo momento: que todo sea gratuito y descargable por Internet directamente a nuestros ordenadores, de forma generalizada e indiscriminada, y sin pagar nunca ni un céntimo por nada. Aquí no importa que una obra se esté editando en nuestro país y la podamos comprar fácilmente en cualquier tienda o centro comercial, en muchas ocasiones además a unos precios de lo más competitivos y ajustados (a nadie le obligan a comprarse una edición especial, desde luego, y si existen paralelamente ediciones más económicas es por algo).

El aficionado que ve que en Internet todo es gratuito y además fácilmente accesible, lo lógico es que en lo último que vaya a pensar es en si el autor original o la compañía que produjo dicha obra van a recibir algún fruto por su trabajo. A este tipo de aficionados ésto les trae como vulgarmente se dice sin cuidado, por no emplear otras palabras más malsonantes. Desde que uno de estos “aficionados” (y lo digo muy entre comillas) ve una simple imagen buscando por azar en Google sobre una obra de Manga o Anime que le pueda llamar la atención, hasta que tenga la obra al completo descargada en su disco duro para verla cuándo y dónde desee, puede no haber transcurrido efectivamente ni una hora siquiera, dadas las conexiones actuales.

En unos minutos ya puede estar disfrutando de una obra emitida apenas unas horas antes en la televisión japonesa, y además en alta definición. Todo el proceso de las arduas negociaciones de las distribuidoras para conseguir esos derechos, toda la localización posterior y la tarea de doblaje o el “simple” hecho de llevar físicamente el producto a las tiendas se suprime de un sablazo. Con un solo click de ratón ya tenemos esa obra en nuestro P.C. para cuando la queramos ver, y además no nos ha costado ni un céntimo.

Algo tan tentador como ésto desde luego que no es una práctica minoritaria, ni algo pasajero ni algo que ocurra sólo en nuestro país. Es propiamente ya una tendencia GENERALIZADA, “global” casi me atrevería a decir. Lo que pasa es que, como suele ocurrir por desgracia cuando hablamos de lo malo, nuestro país siempre acaba apareciendo destacado habitualmente entre los puestos de cabeza, para vergüenza de todos nosotros (ya seamos de los que cometemos estas prácticas o no). De lo que se trata aquí sin duda no es ya de hábitos recientes ni de modas pasajeras, sino de una cuestión de la propia cultura del ocio que tenemos (y no digo ya solo en España, sino prácticamente a nivel global). Todo el fenómeno actual de los fansubs, que desde luego no es algo ya minoritario y poco conocido como ocurría hace una década (pues hoy en día cualquiera con unos mínimos conocimientos puede montarse uno propio), resulta clave para la propia supervivencia de la industria del Manga y el Anime.

El fansub es un arma de doble filo, que por un lado ayuda a los fans a conocer y disfrutar de obras a las que de otro modo le resultaría imposible acceder, pero por otro lado y desde una “perversión” del propio concepto faculta a una inmensa mayoría de pseudo-fans del manganime a no pagar ni un céntimo por absolutamente nada.

Y lo peor de todo, que la propia comunidad de fans acabe viéndolo todo como algo “normal”, algo que porque lo hace todo el mundo en consecuencia “no puede ser malo”, y al final que acaben pagando tan solo “los cuatro frikis” fans de las ediciones especiales o los “tontorrones” que no se han enterado aún que pueden disfrutar de lo mismo sin pagar, como a menudo puede leerse por ahí.

Quienes desde siempre hemos valorado y seguiremos valorando el trabajo de los autores y las compañías que, con tanto esfuerzo, dedicación e inversiones, nos consiguen hacer llegar tantas y tantas obras que nos entusiasman a los verdaderos fans, que somos los que en definitiva sustentamos esta indústria como cualquier otra, sin duda nos seguiremos sintiendo la mar de satisfechos por tener entre nuestras manos la obra original: el tomo de Manga, la cinta o el disco de Anime, el Art-book, el disco de música, el póster, la figura de colección, el videojuego basado en tal o cual obra, y así hasta un largo etcétera.

Y no hace falta siquiera ser un “otaku” empedernido de esos que viven las 24 horas del día pensando tan solo en su afición favorita, ni acumular más material en nuestras colecciones particulares que el que tienen algunas pequeñas tiendas de barrio o, ya si nos vamos a los extremos, no hace falta tampoco en absoluto tener una casa-museo como la de Dark Saga.

Sólo con que el aficionado medio pagara el justo precio por las obras que más le gustaran de entre todas las que se publiquen en su país, y acudiera al recurso del fansub tan solo como algo excepcional, para conocer aquellas en las que pudiera tener simple curiosidad para saber cómo son y que de otro modo no pudiera hacerlo (y que por supuesto en cuanto acabaran siendo publicadas en su país se las comprara si le gustaron en su momento), ya estaría contribuyendo decisivamente al sostenimiento de la indústria del Manga y el Anime y a su subsistencia en el futuro, por pequeña que fuera su aportación en la medida siempre de sus posibilidades, y el mundo del fansub tendría además ahí una cabida y una justificación lógica para todas aquellas obras que de otro modo no podrían ser conocidas ni disfrutadas por los fans. En definitiva son como siempre los propios aficionados los que en última instancia deben decidir qué camino de los dos se debe tomar: el de la loable misión complementaria que defienden algunos fansubs o el de la perversión del concepto y la caradura sin límites de muchos otros.

Publicado el 17 marzo 2010 en Columna de Sigfrido y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. mmmm te doy toda la razon pues yo me hago lo k dices, haber compro anime k me gusta pero el anime k me lo veo doblado suele ser el k compran las cadenas de television y nunca llegan a editarse en dvd, One piece, yakitake japan y muchas mas k echan en animax o buzz y ademas estoy comprando ahora ya k antes no me llegaba el dinero y tu sabes bien lo k digo jejeeje y si llean a editarlo y realmente me gusta, pues si me llega el dinero a final de mes lo pillo, es mas tengo la coelccion enterita de Kenshin el gerrero samurai, k son mas de 30 dvd y a 20€ cada uno, joder lo k me costo conseguirla empece si mal no recuerdo a los 17 y estube mas de un año pa conseguirla desde entonces solo pillo colecciones juntas como last exile es k sino te dejas un huevo por 4 capitulos jejeje

  2. jeje se me olvidaba tambien tenemos yo y mi hermano la coleccion de goku GT enterita en vhs, una lastima ya k no tenemos de ese reproductor ya

  3. De Kenshin precisamente había en el pasado Salón del Manga una oferta impresionante: los pack aquellos dobles (como los de Inu Yasha) por solo 3 euros. Te salía toda la colección por unos 30 euros sólo.

    Estuve muy tentado, pero si no me lo compré fue precisamente porque me sonó un poco a “liquidación”, y recientemente ya me he llevado alguna que otra mala sorpresa con “súper ofertas” de este tipo, pues luego me han salido algunos discos defectuosos, y además como son ofertas especiales de estos salones por el tiempo que dura el evento luego cuando descubres el fallo no puedes volver a reclamar nada como en una tienda normal, que sabes que no se va a mover de ahí.

    Yo Kenshin tuve ocasión de verla por televisión hace muchos años, cuando la daba el Canal + en abierto por las mañanas, y sin duda me gustaría incorporarla también a la colección, pero me esperaré a algún pack de estos recopilatorios grandes como los de Dragon Ball, y lo mismo para el caso también de Inu Yasha.

    Sobre lo del VHS yo aún conservo por fortuna (y en buenas condiciones) mi viejo reproductor, pues sería una verdadera lástima no poder disfrutar más de la enorme colección de películas que tengo (y de Anime ya ni que decir tiene, con muchas que no han salido luego en DVD, así que las conservo como un verdadero tesoro).

  4. DesdeElDesierto

    Un artículo estupendo que he leído ya hace tiempo y hoy comentaré algunas ideas
    Una de las características de las obras traducidas por los fansub y que calculo que no poseen las correspondientes comerciales son las notas al margen que, en mí opinión, las enriquecen. No hubiera disfrutado de la misma manera de xxxHolic sin las aclaraciones sobre los distintos platos japoneses que se mencionan o de Ghost Hound sin sus considerables cantidad de notas sobre todas las teorías, experimentos, conceptos, etc que se mencionan en la serie.
    El problema que veo ante tu opinión de que un fansub abandone una traducción ya que localmente va a ser distribuida, es que el alcance del primero no lo es. Entiendo que un verdadero aficionado debería proteger a su distribuidor regional por lo que me parece que una edición con una calidad inferior podría resolver el problema y así lo podrían disfrutar personas de otros lugares fuera del área de comercialización. Lo que debería ser retirado es todo aquello que se pudiera considerar extra como los libros de arte.
    Y para terminar calculo, corregidme si me equivoco, que los autores y estudios japoneses no se ven perjudicados por el accionar de los fansub de occidente y más de habla hispana.

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