RESEÑA – Sankarea

De vez en cuando, el mundo del manga nos sale con una historia fuera de lo normal y nos deja enganchados de manera irremediable, puesto que, ¿quién se hubiera imaginado una historia de amor entre un chico y una zombi?

Sankarea nos cuenta la historia de Chihiro Furuya, un estudiante de la escuela masculina Shiyou e hijo del monje superior del templo Shiryouji con extraña semejanza física a los felinos, cuyo sueño romántico es el de tener una novia zombi, hecho por el que desde una temprana edad empezó a ver películas, leer historias y coleccionar todo tipo de parafernalia relacionada con los zombis. Para desconsuelo de su enamorada prima y estudiante del colegio vecino para chicas Sanka, la despampanante Ranko Saouji (Wanko para Chihiro), él afirma con pasotismo que las chicas vivas “no son lo suyo”, por lo que no le da importancia al centro de las miradas de los chicos de su instituto, la belleza de piel blanca y pelo negro como el azabache: Rea, que es ni más ni menos que la hija del director de la escuela Sanka.

Un día como otro cualquiera, una desgracia ocurre, y es que el pequeño gatito de la familia Furuya, Babu, es atropellado y muere. Chihiro, sin embargo, se niega a aceptar su muerte y utiliza la fórmula de un viejo manuscrito que compró años atrás para traerlo de vuelta. En medio de sus experimentos nocturnos a altas horas de la madrugada, una figura con paraguas aparece y grita a pleno pulmón sus desgracias al fondo de un viejo pozo. Al descubrir quien es la desconsolada criatura, Chihiro se da cuenta de que no siempre es oro todo lo que reluce, puesto que ante sus ojos, la famosa Rea Sanka está maldiciendo su vida y el apellido de su familia.

Descubriremos que Rea es una chica que bajo su apariencia dulce y sumisa es una joven torturada, manipulada y encarcelada por su propio padre, el multimillonario magnate y director de la escuela Sanka, Dan’ Ichirô Sanka, un hombre con una obsesión enfermiza con su hija, en la que ve el mismo rostro de su difunta esposa, y a la que no le permite salir, tener amistades o descubrir lo que es el amor. Por ello, el único anhelo de Rea es acabar con su vida y poner fin a su suplicio. Pero algo sale mal…

Rea ayudará a Chihiro a descifrar el ingrediente final de la “droga de la resurrección”, que curiosamente son hojas de hortensia (muy venenosas), y se lleva oculto un frasco que bebe por la noche para poder morir mientras duerme. La poción es un éxito y Babu resucita, pero no tiene efecto en Rea, pues aún vive. Será la mano de Dan’ Ichirô la que, en un ataque de celos, provocará la horrible muerte de Rea que, ahora sí, vuelve a la vida como una zombi.

A partir de este punto, la misión de Chihiro es la de cuidar de Rea e impedir que su cuerpo se corrompa o que se transforme en un zombi “completo” (como los de Romero), y mientras tanto cumplir su deseo de vivir una vida normal, como la de cualquier chica, puediendo tener amigos, salir o ir de compras, disfrutando de la libertad que durante tantos años le ha sido negada. La otra cara de la moneda es Wanko, que verá con angustia como el fervor de su enamorado por los zombis le reporta en más de una vez situaciones al borde de la muerte.

Durante la historia conoceremos a personajes curiosos, como Mero y Doon (hermana pequeña y padre de Chihiro), al estrambótico abuelo Jogorô, totalmente ido de la olla, pero que es más de lo que parece ser, y a la misteriosa Darin Arnschent Kuramiya, una belleza rubia que llega a casa de los Furuya en busca de un famoso profesor del que ella era ayudante cuando se creó la “droga de la resurrección”.

Sankarea es una obra original de Mitsuru Hattori aparecida por primera vez en 2009 en las páginas del Bessatsu Shōnen Magazine de la editorial Kodansha. Por desgracia, al ser un manga de caracter mensual, tan sólo dispone en la actualidad de 29 capítulos, 24 de los cuales ya han sido editados en 5 tomos tankôbon.

Anunciada a bombo y platillo, la versión animada de Sankarea de 12 episodios, llevada a cabo por Studio Deen y finalizada hace poco, prometía ser una adaptación a la altura. Nada más lejos de la realidad, puesto que aunque tiene puntos realmente fuertes, como la fidelidad en el diseño de personajes, sus seiyuus (como de costumbre) o su opening, el ritmo de la serie empieza a hacerse extremadamente lento a partir del tercer episodio, hecho que hace que la serie vaya perdiendo interés poco a poco. Si a eso unimos una más que evidente dejadez para la ejecución de las escenas (como ejemplos, podemos poner dos, en el primero, el manga muestra como Rea puede ir por primera vez en su vida a un festival hanami, mientras que en el anime, “misteriosamente” es cancelado por la lluvia, y en el segundo, una esencial conversación entre Wanko y Rea cambia radicalmente de escenario: de un idílico paisaje nocturno en un pequeño puente junto al festival a la insulsa habitación de Chihiro), la censura (muchos de los elementos de la transformación de Rea no sólo han sido censurados, sino directamente eliminados de la producción), la eliminación de un personaje importante para la historia como lo es Kuramiya y un final de pena que esperamos pueda solucionarse con la OAD que hay pendiente para los próximos meses, tenemos un anime muy deficiente en comparación con el manga, tal y como pasó con Love Hina, Negima?!, Rosario to Vampire o culquiera de las OVA’s de I”s, por ejemplo.

El opening de Sankarea es Esoragoto, cantado por nano.RIPE, una melodía con mucho ritmo que no desagradará a nadie, y cuya animación no tiene desperdicio. Si buscáis traducción de la letra, veréis que parte de los sentimientos de Rea están plasmados en ella. El ending es Above Your Hand, y está interpretado por Annabel. Al contrario que la anterior, es una melodía bastante triste y para colmo la animación que le acompaña es deprimente, por lo que (al menos personalmente) no me ha dejado muy buen sabor de boca.

Entre sus seiyuus, podemos destacar a Sayuri Yahagi (mi querida Haruna Sairenji en To Love-ru o Karin Maaka en Karin) como Ranko, Unshou Ishizuka (Momochi Zabuza en Naruto o el incombustible narrador de Pokemon) como Dan’ichirō o Yuka Iguchi (Tsukihi Araragi en Bakemonogatari o Index en Toaru Majutsu no Index) como Mero.

Se trata de una obra altamente recomendada para todos aquellos que disfruten con lo inusual (eso sí, en manga, por supuesto). Quedamos a expensas de que alguna editorial diga de traerlo (puesto que el anime es básicamente imposible, viendo el desolador panorama de editoras que hay en España), como ya han optado con otras buenas obras actuales como Black Butler, Mirai Nikki o Silver Spoon.

Para postre, algo de service…


Publicado el 3 julio 2012 en Sankarea y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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