SELECCIONES PERSONALES – Comedias

Comienzo con ésta una serie de retrospectivas dedicadas a repasar las obras de manganime con las que, a título estrictamente particular, más he llegado a disfrutar a lo largo de los años en cuanto a géneros concretos se refiere. Debe quedar claro (como nunca está de más recordar) que este tipo de artículos lo que expresan es simplemente la opinión personal de quien lo suscribe en cada caso, y no de la revista en su conjunto, pues establecer un lista consensuada entre los miembros de nuestra publicación con las obras más destacadas de cada género a buen seguro diferiría bastante de la opinión particular que cada cuál de nosotros pueda tener por su cuenta.

Recordad que lo que serían los Ránkings “oficiales” de nuestra publicación vienen ya definidos como tales en sus correspondientes títulos, contando además con una reconocible numeración que ordena jerárquicamente las obras presentadas en cada caso. Aquí en cambio como veréis no se da una clasificación de las diferentes obras entre sí (ni por una mayor o menor calidad global de la obra, ni por su mejor o peor argumento, dibujo, ambientación, ni por cualquier otro criterio que pudiéramos tomar en consideración), sino que las obras destacadas en cada selección que hagamos se presentarán simplemente por orden cronológico, para que así nuestros lectores tengan al menos una perspectiva temporal de las mismas y las puedan situar en su correspondiente contexto histórico, pues como es lógico no se puede valorar de igual forma una obra de nuestro tiempo que una de hace décadas, aunque pertenezcan ambas a un mismo género.

He decidido comenzar esta serie temática de artículos de opinión ni más ni menos que por el género de la Comedia. Sé que a priori puede parecer extraño lo que diré a continuación, pero se trata curiosamente de uno de los géneros que menos pasiones ha despertado en mí desde siempre como aficionado al manganime. Así pues este artículo, a parte de servirme para repasar una serie de grandes obras cómicas de grato recuerdo disfrutadas a lo largo de los años, también es de hecho un ejercicio que me auto-impongo de reflexión crítica sobre lo que sería el género en sí mismo, y sobre el por qué ésas obras en concreto y no otras de entre la abundantísima producción de comedias existentes en el pasado y presente de la industria del manganime lograron hacerse con un lugar de honor entre mis favoritas por encima de otras.

¿Que por qué no me apasiona el género de la Comedia en sí mismo? Probablemente por mi propia manera de ser: bastante seria y reservada desde siempre, características que quienes me conocen han destacado sobre mí en no pocas ocasiones. Pero también por un segundo motivo crucial: porque me parece que en nuestro mundo hay francamente pocas cosas de las que uno pueda reirse. Sé que puede parecer éste un punto de vista algo pesimista y negativo, pero cuando uno ve a diario cómo está nuestro “bendito mundo” y hacia dónde se encamina la verdad es que pocos motivos se encuentran para esbozar una sonrisa. Recurrir a la ficción como bálsamo propicio para tratar de evadirnos un rato de esa cruda realidad a la que nos enfrentamos cada día puede obviamente servir en cierto modo, pero por más que podamos disfrutar sumergiéndonos en el particular mundo de una obra de ficción somos conscientes que los problemas cotidianos a título particular (y las injusticias sociales a título global) van a seguir ahí esperándonos a nuestro regreso. Y ellos sí que van a estar esbozando una amplia sonrisa en sus imaginarios rostros, aunque no la podamos ver.

Otro factor añadido que desde mi perspectiva particular le ha restado desde siempre interés al género de la Comedia es algo que iría directamente como un torpedo a su línea de flotación: su cuestionable “gracia” en sí misma (tanto en el fondo como en la forma). Tipos de humor como sabemos los hay de lo más variado, que irían de lo más “fino” e inteligente a lo más vulgar y soez, adentrándose además en todas las áreas imaginables de la persona, tanto a título individual como sobre todo en su relación con los demás en la sociedad que le ha tocado vivir. El mundo del manganime no es ajeno a ello, y tanto por suerte como por desgracia podemos encontrar buenas muestras de comedias de lo más inspiradas como también (para mí en su gran mayoría) auténticos espantos capaces de provocar cualquier reacción menos la ansiada y pretendida sonrisa en el lector o espectador.

El que ésto lo diga alguien como yo, que se define como una persona por definición tan poco receptiva al género de la Comedia, debe entenderse no de una manera negativa sino precisamente positiva: no es que me esté limitando a decir que la mayoría de las comedias que se hacen en el ámbito del manganime me parezcan una porquería y que yo no les vea la menor gracia, sino que precisamente por el gran respeto que le tengo al género de la Comedia en sí mismo (pues hacer reir es algo que en mi opinión es francamente muy difícil y digno de alabanza cuando se consigue), entiendo que hay que saber separar bien aquéllas pocas que sí merecen mucho la pena respecto de todas las demás, y darles el tratamiento que sin duda merecen con todos los honores. En mi caso lo malo es que éstas que entiendo que merecen mucho la pena son más bien escasas, pero al menos las que lograron en su momento dar ese notable “salto cualitativo” respecto de las demás… “chapeu” por ellas, la verdad. Mi más sincera admiración.

Una última observación que me gustaría hacer antes de pasar a comentar ya las obras aquí destacadas sería en lo referente a la propia concepción de la Comedia que como género en sí mismo emplearé, así como en su relación y combinación con otros géneros diversos. Debe quedar claro que no estoy empleando aquí el término como “estilo” o manera de contar simplemente una historia (pues se trate de la temática que se trate, toda historia puede en definitiva contarse siempre de una manera más o menos seria o de una manera más o menos desenfadada), sino que debe quedar claro que por Comedia me estoy refiriendo a la naturaleza intrínseca del término, a la voluntad decidida que tenga dicha obra de querer hacernos reir ante todo, tenga luego la obra la ambientación, los personajes o la trama que tenga, y no simplemente el “tono” que se le quiera imprimir a esa obra por parte de su autor o autora.

La popularísima Slayers por ejemplo (que yo personalmente disfruté tanto en los entrañables años 90) es como se sabe todo un referente en cuanto a comedias de aventuras y fantasía, pero yo a título particular no destacaría su notable factor cómico como lo más esencial en la obra, sino que para mí estaría a la par del componente puramente aventurero e incluso al mismo nivel también que el fantástico. No en vano de esta obra se desarrolló por parte de sus autores todo un rico y vasto mundo no solo en las conocidas series de T.V. y películas, sino especialmente en sus novelas.

Otro ejemplo en mi caso difícil de catalogar sería la magnífica serie de Great Teacher Onizuka, con la que me reí como pocas en su momento, pero que tampoco definiría ante todo como una comedia por encima de sus otros pilares fundamentales, sino que su importantísimo apartado dramático (con el excelente tratamiento que se le dió a temas tan espinosos como las relaciones entre padres e hijos, profesores y alumnos, y entre los propios alumnos también, tocando temas tan delicados como el bullying), así como lo que sería la propia temática Gakuen (narrando brillantemente tanto el día a día del singular profesor Onizuka como el de algunos de sus más problemáticos alumnos), hacen que no pueda en absoluto decantarme por situarla entre las mejores comedias “propiamente dichas” que he disfrutado, dada su enorme dimensión global como obra que trasciende cualquier género concreto de los varios que maneja tan brillantemente.

En cuanto a la habitual combinación de la Comedia con el amplísimo género del Romance veréis que en la selección que hago figuran de manera destacada algunas obras muy conocidas en la historia del manganime, pero muchas otras quizá podáis echarlas en falta a pesar de ser indiscutible (y yo lo reconozco el primero) que tienen también un importantísimo componente cómico, de hecho del todo imprescindible para narrar la historia que nos quieren transmitir. Obras como Love Hina, Girls Bravo o más recientemente Baka to Test to Shoukanjuu, que me resultaron de lo más divertidas y entretenidas en su momento, no figuran entre las aquí seleccionadas porque en su caso sí me pareció que el factor romántico se situaba claramente por encima de los demás géneros que manejaban (como serían la Comedia o el Gakuen). Lo mismo en obras de acción y aventura con un gran componente cómico, como las entrañables Tenchi-Muyo!, Saber Marionette y muchas otras, en cuyo caso no me pareció tampoco que el factor cómico se erigiera como el pilar principal y “dominante” de dichas obras por encima de los demás, sino que a mi modo de ver descansaban sobre unos cimientos de una naturaleza algo más compleja: con dos, tres y hasta con cuatro elementos que las sostenían por igual, sin jerarquías claras entre ellos.

A continuación os dejo ya con mi selección personalísima de diez títulos del todo irrepetibles en la historia del manganime que, en el terreno concreto del género de la Comedia, mayor satisfacción llegaron a producirme nunca y que quedaron para siempre grabadas en la memoria entre mis más gratos recuerdos en este ámbito concreto.

DR. SLUMP (Manga: 1980 / Anime: 1981)

La que para muchos es la auténtica obra maestra de Akira Toriyama (por encima incluso del fenómeno de masas de Dragon Ball, que aún colea a día de hoy) era una pintoresca comedia de lo más surrealista en la que se daba cita toda una amalgama de elementos de la más diversa procedencia: científicos chiflados, robots humanoides con exagerados poderes, super héroes, policías, villanos de medio pelo, monstruos clásicos, alienígenas y seres sobrenaturales de todo tipo para darle una nota de color a la tranquila vida cotidiana de los habitantes de una (en apariencia) tranquila villa situada en una pequeña isla del archipiélago japonés. Dr. Slump es una obra donde absolutamente todo puede llegar a ocurrir, y como consecuencia de ello lo “normal” acaba pareciendo algo de lo más extravagante. Curiosamente en el Dr. Slump se dan cita todos y cada uno de los habituales recursos humorísticos que yo particularmente más detesto, como el humor absurdo, el histriónico, el escatológico, el soez y en general el de la más baja categoría intelectual, y a pesar de todo es una obra que me conquistó sin remedio y me hizo reir como ninguna en su momento. Un título del todo genial cuyo recuerdo aún permanece imborrable entre los fans de mi generación. Creo firmemente que quien no disfrutó del Dr. Slump en su infancia (teniendo ocasión de ello, claro está) no sabe lo mucho que se perdió.

LA PEQUEÑA POLON (Manga: 1977 / Anime: 1982)

Una obra del todo encantadora muy en la línea de la anterior. Cambiemos a Arale y la Villa del Pingüino por otra avispada chiquilla llamada Polon en su ajetreado día a día en el siempre fascinante mundo de la mitología griega, y tendremos un nuevo marco idóneo en el que la diversión está del todo garantizada episodio tras episodio. Polon era hija nada menos que del conocido diós Apolo, pero lejos de cualquier veneración a su idealizada figura que podríamos esperar que se le hiciera, éste se nos mostraba en cambio en la serie como un “currante” más que cumplía con sus obligaciones laborales cotidianas (en su caso sacar literalmente al Sol por la mañana en un carro volador y volver a guardarlo al atardecer), y que al acabar su jornada se iba con los amigotes a beber y a buscar compañía femenina, con lo que (más allá de sus puntuales poderes, claro está) era presentado como un tipo de lo más corriente. Así también pasaba con el resto de las divinidades clásicas del panteón heleno que desfilaban por la obra, dándose situaciones de lo más divertidas con el lascivo Zeus, la seductora Afrodita y compañía. La pequeña Polon fue emitida en nuestro país prácticamente en la misma época que el Dr. Slump, pero aún siendo también una obra divertidísima y de lo más original (a pesar de emplear elementos nada originales por sí mismos, al igual que ocurría en el caso del Dr. Slump), pasó bastante desapercibida por desgracia entre los fans.

PROYECTO A-KO (Anime: 1986 / Manga: 1995)

Aquí debemos situarnos bien en el contexto histórico que le tocó vivir a esta genial producción en su distribución en nuestro país, puesto que a diferencia de las dos primeras obras comentadas, que llegaron a los fans por la vía habitual de la televisión, Proyecto A-Ko llegó en cambio por una vía mucho más restingida (pero a la vez mucho más especializada, lo cual también es bueno) como fue el mercado del vídeo doméstico, que a principios y hasta mediados de los 90 irrumpió con gran fuerza en nuestro país gracias al conocido “Boom” del manganime en España: obras como Dragon Ball, Saint Seiya, Ranma 1/2 o Sailor Moon como destacadas puntas de lanza, respaldadas además por la gran aceptación que tuvieron por parte de nuestro público otros títulos imprescindibles de la época como Kimagure Orange Road, Akira o Dominion Tank Police entre tantos otros, propiciaron que acabaran llegando también otros títulos quizá no tan conocidos para el gran público. Proyecto A-Ko (hablo siempre de la película original, no de la discretísima serie de O.V.A.s posteriores) fue precisamente uno de esos títulos que tanto gustaban descubrirse durante aquellos años y que ahora nos resultan tan nostálgicos a los de mi generación, del mismo modo que otras grandes obras como Venus Wars, El Bosque de la sirena, El viento de Amnesia o las películas de Patlabor entre muchas otras. Proyecto A-Ko era un genial conglomerado de elementos de lo más pintorescos (estudiantes de Secundaria + poderes especiales + Mechas + invasión alienígena incorporada) donde el humor más disparatado y las parodias más irreverentes lo acababan dominando absolutamente todo, dándole la vuelta a cualquier convencionalismo y logrando sorprendernos una y otra vez en cada nueva escena. Una película del todo desternillante.

RANMA ½ (Manga: 1987 / Anime: 1989)

Sin ningún lugar a dudas, la obra con la que más he llegado a divertirme de todas cuantas he disfrutado a lo largo de mi amplia experiencia en el mundo del manganime. Ranma ½ no sólo es una de las franquicias más conocidas y queridas entre los fans (incluso de diversas generaciones, no tan solo entre los que la vivieron en primera persona en su momento, sino también entre fans mucho más jóvenes gracias a sus diferentes reemisiones televisivas), que presentarla aquí ahora no creo que resultara ni siquiera necesario, dado que en su caso su reputación la precede, tal y como sucede con cualquier otro mito del manganime (y Ranma ½ lo es sin lugar a dudas). Las alocadas desventuras cotidianas de Ranma y Akane, con todo un sin fín de fantásticos personajes a su alrededor (para mí el factor clave de esta obra sin duda) que les harán pasar una existencia de lo más complicada sin ellos proponérselo siquiera, pero debido a su gran corazón una y otra vez acabarán ambos involucrados en todo tipo de situaciones a cuál más esperpéntica y con los más variados fines (unos por amor, otros por codicia, otros por venganza, etc.), que supondrán todo un reto a superar a diario en lo que debería ser una tranquila vida en su ámbito escolar, familiar y afectivo. Las transformaciones de muchos de los personajes de la serie (incluyendo por supuesto a nuestro protagonista), los épicos combates que a veces llegaban a producirse, las situaciones de lo más sugerentes que habitualmente se daban en cada episodio y sobre todo las más hilarantes escenas cómicas que se sucedían a lo largo de toda la serie hicieron de Ranma ½ una obra del todo irrepetible, que trascendió claramente su época y sirvió de notable influencia en muchas del comedias románticas posteriores con elementos similares.

GOLDEN BOY (Manga: 1992 / Anime: 1995)

Una obra a diferencia de la anterior bastante minoritaria, dado que estaba destinada para un público claramente adulto desde su misma concepción (a diferencia por ejemplo de Ranma 1/2, en la que lo Ecchi estaba siempre también muy presente pero no era en absoluto lo principal), y que hizo las delicias de los fans al Anime más “entrados en años” de nuestro país en este ámbito concreto de las obras con temáticas marcadamente adultas. La serie, de tan solo 6 episodios en formato O.V.A., seguía las andanzas de un recién licenciado en Derecho (toma nota, Keitaro) que se lanzaba a “descubrir mundo” en el terreno afectivo con toda su ingenuidad y energía positiva por bandera allá donde iba. Obviamente ello le reportaba no pocas HOSTIAS de todo tipo como respuesta, como fácilmente podemos deducir que suele suceder en estos casos, por lo que nuestro voluntarioso protagonista las llegaba a ver de todos los colores. Golden Boy era uno de esos raros ejemplos que sabían “caminar por la cuerda floja” del Ecchi sin llegar nunca a sobrepasar lo indebido y acabar cayendo en las redes del infame Hentai. Empleaba sin rubor todo tipo de referencias sexuales de forma más o menos explícita, podía llegar a mostrar algunas escenas de lo más picantes o recurrir también en ocasiones a gags cómicos de los que podríamos llamar “de dudoso buen gusto”, y a pesar de todo sabía mantener su estilo propio sin renunciar a nada. Sin duda una “rara avis” en su ámbito pero que al menos a muchos logró divertirnos como pocas comedias de su estilo.

HANAUKYO MAID TAI (Manga: 2000 / Anime: 2001)

Seguimos en el terreno del Ecchi más marcado pero ahora de forma considerablemente más “light” que en el caso anterior. Hanaukyo Maid Tai nos contaba la hilarante historia de un ingenuo muchacho que se encontraba sin quererlo ni beberlo como heredero de una fortuna inmensa, lo cual se traducía principalmente en tener que convertirse a partir de entonces en el amo y señor de una mansión de mil demonios (expresión casi utilizada aquí literalmente, pues parecían realmente habitarla dicho número de sirvientas de lo más extravagantes y “devotas” por su nuevo amo, algunas hasta extremos realmente insospechados). El sufrido muchacho será a partir de entonces el objeto único de todas las atenciones imaginables que le brindará su particular “ejército” doméstico para que su día a día sea de lo más confortable y placentero (y las noches también por supuesto, con aquél inolvidable “servicio de cama” personalizado), pero en medio de todo el caos que le supondrá el adaptarse a esa nueva vida tendrá tiempo para conocer también a ciertos personajes de gran interés que habitan la casa y descubrir de paso el amor verdadero. Y así como en Oh! My Goddess el personaje de Belldandy era la encarnación misma de la perfección, en Hanaukyo Mai Tai ese papel queda reservado para Mariel, la bella sirvienta principal interpretada magistralmente por Rie Tanaka (hasta tal punto que ella misma se encargaría de encarnar después a una clara parodia suya como María de Hayate no Gotoku). Ha habido otras series de Maids francamente muy divertidas, como Mahoromatic, He is my Master, They Are My Noble Masters o la referida de Hayate no Gotoku, pero para mí la palma se la llevó sin duda Hanaukyo Maid Tai.

RE: CUTIE HONEY (Anime: 2004 / Manga: 2005)

La veteranísima franquicia de Cutey Honey nos ha obsequiado durante décadas con unas enormes dosis de aventuras, comedia y acción a raudales. Ha pasado por el Gakuen, el género de las Magical Girls y hasta por el de la intriga policiaca, pero si hay una visión de lo más singular e inolvidable de este gran clásico de Go Nagai es sin duda la genial mini-serie de 3 O.V.A.s del año 2004 realizada codo a codo entre la Toei y el prestigioso estudio GAINAX. Visualmente fantástica, con un ritmo trepidante y unos personajes magníficamente diseñados (del todo impagables sus carismáticos villanos/as), Re:Cutie Honey era capaz de colmar ampliamente las espectativas de los fans más exigentes en ese singular tipo de obras que podría catalogarse como de “desmadre total”. No en vano encontramos entre su célebre staff a personalidades como Hiroyuki Imaishi, director del posterior gran éxito Gurren Lagann y más recientemente de la singularísima KILL la KILL, así como al mismísimo Hideaki Anno como director global del proyecto, el cual a parte de deleitarnos con sus originales creaciones ha tenido tiempo también como sabemos para mostrar a menudo su admiración por algunos “monstruos” de la industria como el propio Go Nagai, Leiji Matsumoto o Hayao Miyazaki. Y aunque Re: Cutie Honey como es comprensible no suela ser considerado precisamente como el mejor exponente de lo que ha sido la franquicia desde sus inicios en los años 70, sí es desde luego una obra de lo más recomendable por su desternillante humor y su frenético ritmo, que hará sin duda las delicias de los fans que se aproximen a este gran clásico desde una perspectiva mucho más moderna y desenfadada.

SCHOOL RUMBLE (Manga: 2003 / Anime: 2004)

Qué puedo decir también de una de mis obras favoritas en este género junto con Ranma ½ o el Dr. Slump: aquí estamos ante un nuevo coloso del humor, diversión con mayúsculas y risas del todo garantizadas. En su extraordinario reparto de personajes radica sin duda el gran valor de esta sensacional obra cómica: tanto ellas como ellos, tanto principales como secundarios, todos conforman un hilarante teatro de títeres con el que el público va a disfrutar como pocas veces con las esperpénticas situaciones vividas por unos estudiantes de secundaria de lo más singulares. Es imposible no caer rendido al particular encanto de las hermanas Tsukamoto (¿alguien les hará algún día la prueba del ADN para confirmar que realmente lo son?), o no llegar a admirar a personajes de la dimensión extraordinaria de Harima Kenji, Eri Sawachika o Itoko-sensei, así como no desternillarse con las ocurrencias de personajes tan impresentables como Hanai Haruki entre tantos otros. Por otra parte la original manera de presentarnos la mayoría de los episodios de la serie televisiva (planteados a modo de “tercios” interconectados entre sí, ofreciéndonos a menudo diferentes puntos de vista de unas mismas situaciones, pero con el interés añadido de verlo desde los ojos de otros personajes), resultaba de lo más inspirada y acertada para el género en el que se movía como era en definitiva la comedia, puesto que qué mejor para el espectador que tras haber disfrutado de un hilarante momento de lo más divertido luego fueran capaces incluso de “darle la vuelta” desde otra perspectiva, o descubrirnos aún más matices ocultos inicialmente para acabar de “poner la guinda” definitiva al gag cómico, elevándolo a una dimensión incluso superior. Una obra en definitiva del todo imprescindible en este ámbito.

OURAN HIGH SCHOOL HOST CLUB (Manga: 2003 / Anime: 2006)

Acercándonos ya a las obras de los últimos tiempos tenemos uno de esos “pequeños tesoros” que los aficionados más exigentes agradecen tanto poder llegar a encontrarse, y más entre la mediocridad reinante que por desgracia tenemos que sufrir en el mundillo del manganime actual (a todos los niveles y en todos los géneros). Ouran High a pesar de su modernidad se enmarca en la tradición del buen Shoujo de toda la vida, empleando sus elementos y estilo característicos pero sabiendo también darle un aspecto renovado y actual que resulta de lo más agradecido. Como no podía ser de otra manera tanto la forma como el fondo están exquisitamente cuidados en Ouran High haciendo honor a los grandes títulos del pasado en su ámbito, y las numerosas referencias y parodias que acaban teniendo lugar no hacen sino darle aún más brillo si cabe al resultado final. Los ambientes académicos más selectos, los chicos bishounen por doquier, la sufrida protagonista en la más pura tradición del Pigmalion, la ambigüedad sexual, las interminables cadenas de oportunos equívocos, los inevitables romances escolares… todo acaba cuajando tan bien como siempre pero con una brillantez y una frescura actual que hacen de este título uno de esos que luego guardas en un lugar destacado de la memoria con gran nostalgia y cariño. Por cierto, a título anecdótico he decir que gracias a esta magnífica obra logré superar en cierto modo uno de mis mayores “traumas manganimeros”: el poder llegar a considerar como un gran personaje a una protagonista llamada Haruhi.

KURAGEHIME (Manga: 2000 / Anime: 2010)

Y como punto final a esta selección de mis diez comedias favoritas de todos los tiempos (a día de hoy obviamente, pues no sabemos tampoco qué nos deparará el futuro), me gustaría recordar por último una divertidísima serie relativamente reciente como fue Kuragehime (o Princess Jellyfish). Mucho más que una de tantas otras obras de “chicas frikis” como las que han ido apareciendo en los últimos tiempos, y pese a emplear una estructura sobradamente conocida en el género como serían las vivencias cotidianas de un grupo de inquilinos a cuál más pintoresco (al más puro estilo Maison Ikkoku), Kuragehime se desmarca con audacia de tópicos y destaca por encima de muchas otras grandes comedias de situación gracias a su fantástico reparto de personajes, y sobre todo por las ingeniosas y delirantes situaciones por las que el autor les hará pasar. Unos personajes geniales que, cada cuál a su manera, parecen ansiar únicamente que les dejen vivir tranquilos su vida sin la menor complicación (lo cual no es poca cosa), pero que pese a todo acaban siendo totalmente incapaces de volver a su plácido y anquilosado modo de vida anterior por tanto como se necesitan ya entre sí una vez que se han establecido los fuertes vínculos que se sucederán entre los diferentes personajes a lo largo de la serie. La obra cuenta además con unas muy acertadas dosis de ternura, crítica social (sobre todo en cuanto a la falsa tolerancia o el simple rechazo hacia lo diferente) y toca además temas tan universales como la sexualidad, los conflictos intergeneracionales y las diferencias de clases. Sin duda de lo mejorcito que hemos podido disfrutar en su género en estos últimos años.

Hasta aquí este repaso por las comedias que a título particular más me han hecho disfrutar en el ámbito del manganime. Espero que algunas de ellas puedan despertar también en vosotros sensaciones tan satisfactorias como lo fueron en mi caso. Y aunque el arte de hacernos reir es como dije en la introducción algo a menudo realmente complicado y meritorio, cuando nos encontramos con auténticas joyas como éstas merece la pena sin duda el dedicarles algo de nuestro tiempo. Nuestra sonrisa será el signo inequívoco de que lograron su objetivo.

Publicado el 21 diciembre 2013 en Columna de Sigfrido y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s