Colección particular de Manga y Anime

Como me apetecía hacer una entrada algo diferente de lo habitual he decidido presentaros hoy un recorrido visual por la que es mi colección particular de Manga y Anime, reunida con gran paciencia y tesón (y gran sacrificio de mi cartera obviamente), a lo largo de las varias décadas que llevo ya como consumidor habitual de Manga y Anime.

En principio había pensado realizar un recorrido de este tipo por la enorme colección personal de mi colega Dark Saga, pero dado que para acometer una empresa de tal calibre haría falta montar una expedición acorde con la dimensión del lugar (es decir, requeriría previamente contratar a porteadores y a un explorador inglés con bigote, como mandan los cánones), he preferido por ello rebajar mejor las pretensiones iniciales y hacer un recorrido mucho más modesto por mi propia colección personal, dejando quizá para otra ocasión la ardua tarea que supondría una incursión como es debido en el sagrado Templo de Géminis, del que ya nos encargaremos de mostrar sus abundantes tesoros ocultos en sus inabarcables salas en otro momento.

Así pues hoy me gustaría presentaros mi propia colección personal, que comencé a reunir allá a mediados de los años 90 del pasado siglo (qué viejo me hace parecer el decir ésto), cuando el gran “boom” del manganime en nuestro país trajo consigo un aluvión de títulos de la industria nipona, tanto en el tradicional formato escrito como sobre todo en el pujante mercado del vídeo doméstico. Eran los años dorados de la distribuidora Manga Films, que vendía como rosquillas en sus diversas colecciones todo tipo de títulos de Anime ante la enorme demanda que entonces había en nuestro país.

Como en aquél entonces no es que pudiera hacer precisamente demasiados dispendios (me tocó en plena época de estudiante, con todo lo que ello suele conllevar), tuve que centrarme lógicamente en aquellos títulos absolutamente imprescindibles para mí en aquél momento, como eran los primeros lanzamientos en España de películas del calibre de Akira, Proyecto A-Ko o algunos títulos de Ghibli que por fortuna empezaron a llegar también (en los 80 ya se habían editado en nuestro país títulos míticos como Nausicaä y Macross: Do You Remember Love?, pero en unas ediciones en VHS de una calidad bastante cuestionable).

A parte de las películas antes referidas también me hice con algunas destacadas mini-series en formato O.V.A. por aquél entonces muy apreciadas, como la encantadora Oh! My Goddess, Tenchi-Muyo, Dominion Tank Police, Moldiver y alguna otra. Y aunque las he conservado prácticamente todas veréis que algunas de ellas no aparecen en las fotos aquí mostradas debido a las lógicas limitaciones de espacio de mi “santuario” particular, por lo que les tocó en su momento figurar en segunda y hasta en tercera fila en las estanterías de mi colección. Obviamente aquí las “jerarquías” mandan, por lo que “monstruos” como Ranma 1/2 o Neon Genesis Evangelion han gozado siempre de preferencia en estos casos a la hora de su exposición pública.

Por su parte Planeta-DeAgostini y Norma Editorial hacían también su particular “agosto” en el ámbito del Manga ampliando enormemente sus respectivos catálogos de obras japonesas. Anteriormente al “boom” ya se publicaban este tipo de obras en nuestro país, obviamente, pero se puede decir que eran para un público mucho más reducido (y quizá también más entendido, especializado sobre todo en unos autores concretos), pero nada que ver con la frenética demanda que la nueva legión de fans generó con posterioridad.

Hay un momento siempre crucial en la trayectoria personal de todo fan en cualquier ámbito (ya se trate de cine, música, literatura, etc.) como es el hecho de pasar de “conformarse” disfrutando de algo, pero de manera puramente eventual, a querer en cambio conservarlo ya para siempre, dándose cuenta de lo mucho que significa esa afición en su vida, por encima de cualquier otra en la que pudiera también emplear su tiempo libre. Pues bien, en mi caso dicho momento decisivo vino naturalmente con la irrupción en nuestro país de Dragon Ball, como le sucedió también a tantos otros de mi generación.

El proceso de “iniciación” solía ser además bastante recurrente por aquél entonces: uno comenzaba disfrutando sin más de la serie viéndola a diario por televisión, para poco a poco ir aficionándose más y más a su particular universo. De entre todos ellos había algunos de lo más voluntariosos que decidíamos emprender la ardua tarea de tratar de grabar en vídeo (en las vetustas cintas de VHS de entonces) los centenares de episodios emitidos por televisión, para luego poder volver a disfrutar de nuestros momentos favoritos cuando nos apeteciera rememorarlos (o también como en mi caso por si tenía que pasárselo a algún colega que por alguna razón no hubiera podido ver tal o cual episodio, “cubriéndonos” así entre los fans de la obra para no quedarnos sin ver uno solo de todos los emitidos).

Cuando a los fans que dieron ese significativo “salto cualitativo” (el querer conservar para siempre la serie en vídeo) se les brindó además la posibilidad de poder disfrutar de las primeras películas de Dragon Ball editadas por Manga Films, a muchos obviamente aquéllo les pareció como tocar el cielo con las manos. Hablar ya de poder disfrutar de la serie completa habría sido el paraíso total (Planeta-DeAgostini venía publicando el Manga por aquél entonces pero con cuentagotas, con aquellas ediciones casi “fasciculares” con grapas que se hacían eternas de completar), por lo que en aquél momento ya sólo el hecho de poder adquirir las películas originales era de por sí un caramelo de lo más apetecible para captar a los incondicionales de la obra.

Pero como sabréis Dragon Ball fue tan solo la punta de lanza destacada de todo el fenómeno que trajo consigo, permitiéndonos a los cada vez más volcados fans en las obras niponas el poder disfrutar también de muchos otros títulos imprescindibles de su industria, desde las grandes sagas de acción y aventura a los clásicos de Mechas, deportes, romance, Ciencia-ficción, etc. También en aquella época comenzaron a llegar inevitablemente los primeros títulos Hentai, que como no podía ser de otra manera tuvieron una gran aceptación por parte de nuestro público, pese a la más que cuestionable calidad de la mayoría de sus títulos como es habitual en estos casos (aunque alguna pequeña “joyita” también se dejó caer entre el aluvión de títulos que llegaron).

Dado el tremendo éxito que estaba teniendo Manga Films con sus lanzamientos no tardaron en aparecer asimismo los primeros atisbos de competencia, primero muy tímidos (precisamente en el ámbito del Hentai) pero luego cada vez más sólidos y con unas apuestas en sus catálogos de lo más interesantes y variadas (como en el caso de Otaku Visión, que luego pasaría a ser Selecta Vision), aunque fue ante todo la llegada de los nuevos formatos de vídeo digital y su mala gestión a la hora de adaptarse a los nuevos tiempos lo que acabó de doblegar definitivamente a Manga Films y apartarla de su posición privilegiada en nuestro mercado (es decir, más por sus deméritos que por los propios aciertos de la competencia). Pero fue sin duda la popularización del mercado del DVD en nuestro país y la sana competencia que se dió durante largos años entre Selecta y Jonu Media lo que nos brindó a los fans la posibilidad de acceder a infinidad de grandes títulos que de otro modo difícilmente habríamos podido disfrutar en nuestro idioma (aunque la diversidad en cuanto a la calidad de las ediciones fue un tema que como muchos sabrán estuvo siempre a la orden del día).

Quienes durante los años 90 habíamos empezado a poner las “primeras piedras” en nuestras modestas colecciones a base de películas de Dragon Ball, obras míticas como Akira, Ghost in the Shell o los siempre encantadores films del Studio Ghibli, nos llegó como es natural un momento en el que ya sólo con eso no teníamos bastante, y queríamos seguir empapándonos de más y más grandes títulos de la industria nipona como fuera. Unos optaban por no complicarse demasiado la vida y simplemente adquirir todo cuanto iba lanzándose en las diversas colecciones de aquél entonces (quienes se lo podían permitir, obviamente, como en el caso de mi hermano mayor, por entonces muy aficionado al mundo del Anime), pero muchos otros como en mi propio caso dadas las limitaciones presupuestarias de ser aún estudiantes teníamos que ser de lo más selectivos a la hora de realizar nuestras adquisiciones (o esperar pacientemente la llegada de fechas de cumpleaños, navidades, etc., en los que los títulos de Anime siempre solían “caer del cielo”).

Mirándolo ahora desde la distancia creo que aquéllo fue incluso bueno a largo plazo, ya que el no tener demasiados recursos entonces para satisfacer mi, cada vez mayor, afición por el manganime me llevó a instruirme y profundizar en la materia como buenamente podía: bien siguiendo las revistas especializadas que tímidamente comenzaban a publicarse en nuestro país, bien siguiendo los programas televisivos juveniles en los que cada vez tenía más presencia el mundo del Anime, o bien consultando las primeras webs temáticas en el aún primitivo mundo de Internet de la segunda mitad de los años 90.

También me había hecho por otra parte un asiduo lector a todo cuanto podía encontrar en este ámbito en las diversas bibliotecas públicas que frecuentaba durante mis años universitarios (de ahí como ya comenté en otra ocasión viene mi especial afición por las obras Shoujo, tras haber disfrutado de los grandes títulos de las CLAMP, de Naoko Takeuchi, de Narumi Kakinouchi y compañía), por lo que como resultado de todo ello se puede decir que me volví un consumidor de lo más exigente y selectivo con mis adquisiciones, reflejándose luego ésto obviamente en mi propia colección (que sin ser tan extensa como muchas otras de mis conocidos al menos sí podía afirmar con orgullo que carecía de “morralla” innecesaria). El ver cómo no pocos de los fans de entonces que hasta llegaron a hacerse enteras las colecciones de Manga Films luego las terminaron vendiendo (o deshaciéndose de ellas de cualquier manera, incluso regalándolas), no hizo sino confirmarme que sin duda fue mejor aquéllo de ser un fan selectivo que no “tragarse” uno todo lo que le echaran.

Así pues tenemos en mi caso un perfil cercano a uno de esos prototipos de fans que acostumban a indagar mucho en la materia que les apasiona pero que, precisamente por ello, no suelen malgastar luego ni un céntimo en cualquier obra que se les pueda poner a tiro, sino estrictamente en los trabajos de determinados autores y estudios concretos. En mi propio caso en cuanto a autores destaca sobre todo en mi colección la notable presencia de obras de Masamune Shirow, de las CLAMP, de Katsuhiro Otomo, de Kosuke Fujishima, de Kenji Tsuruta o de auténticos “monstruos” de la industria como Akira Toriyama o Rumiko Takahashi (de hecho se puede decir que tanto las CLAMP, Shirow o Toriyama cuentan de pleno derecho con “secciones propias” dentro mi colección, con espacios claramente acotados para sus obras).

En el ámbito de los estudios de animación tenemos por otra parte una fuerte presencia en mi colección de los grandes títulos del Studio Ghibli, de Production I.G., de Madhouse, de la Toei y del Studio DEEN entre otros, aunque tan solo se puede decir que cuente en mi colección con el “privilegio” de tener acotada su zona propia el mítico estudio Ghibli (extendido además a algunos trabajos previos de Miyazaki y Takahata). Pero por razones organizativas prefiero clasificar los títulos de Anime más bien por su formato (series de T.V., O.V.A.s y películas) que no por su estudio de procedencia o por el tipo de obra de que se trate.

A lo largo de los años la colección fue lógicamente creciendo de manera constante (sobre todo tras dejar atrás la época de estudiante y entrar plenamente en el mercado laboral), pero si de algo puedo enorgullecerme después de todos estos años es de que mi colección ha crecido siempre de una manera controlada y sobre todo racional, pues el pasar del “todo” a la “nada” o viceversa (véanse épocas de desencanto o simplemente de crisis económica) como ya he comentado antes no es algo que sea demasiado deseable ni recomendable, tal y como me ha mostrado la propia experiencia en el caso de algunos de mis conocidos y familiares también aficionados a este mundillo. Yo he preferido siempre ir más de tortuga que de liebre, con paso lento pero firme, y así tener a día de hoy una colección de la que sentirme ampliamente satisfecho, sin presencia destacada de “morralla” y sobre todo sin tener que haberme arrepentido de hacer gastos inútiles.

Quizá por el hecho de haberme quedado muchas veces con lo de las “ganas de más” en vez del “me lo compro y ya veremos qué tal sale” ha servido también para mantener muy viva toda mi afición por este mundillo, que a día de hoy sigo disfrutando como el primer día. Demasiados casos he visto de fans “quemados” por una mal llevada afición en el vastísimo mundo del manganime como para no haber aprendido y tomado buena nota de ello. Muchas veces vemos que se comenta entre los fans (sobre todo de una cierta edad ya) lo del progresivo descenso que se percibe en la calidad global de las obras de manganime que aparecen año tras año.

En mi opinión por suerte aún podemos seguir encontrando grandes títulos a día de hoy, y de lo que se trataría más bien sería de saber dar con ellos entre la enorme oferta que hay en la actualidad. Raro es el año que la industria nipona no nos brinda cuanto menos una veintena de estupendos títulos tanto en el ámbito del Manga como en el del Anime, no sólo ya para disfrutarlos en el momento, sino para ser serios candidatos a engrosar nuestras colecciones particulares, y poder darles así con posterioridad los correspondientes re-visionados o re-lecturas que en su caso merezcan.

Finalmente, por servir también este amplio artículo sobre mi colección particular como algo más que un ejercicio de mera recapitulación o de simple nostalgia por las obras del pasado, me gustaría dejar a modo de broche final el siguiente “podium de honor” entre las obras de mi colección, que no recomendaría perderse a ningún verdadero aficionado que como tal se considerara.

MANGA

1 – La edición de la mítica Akira en gran formato realizada por Ediciones B. Una auténtica joya casi insuperable, y eso que esta obra ha contado con un buen número de estupendas ediciones presentadas en distintos formatos (color/blanco y negro, así como en volúmenes finos o gruesos).

2 – Los tomos de Planeta-DeAgostini recopilando las grandes obras de Masamune Shirow (Appleseed, Ghost in the Shell y Dominion Tank Police). Absolutamente imprescindibles.

3 – La edición a gran tamaño de GUNNM (Alita: ángel de combate) por parte de Planeta DeAgostini, otro gran hito en las ediciones patrias.

ANIME

1 – La edición especial para coleccionistas de la película Appleseed: The Beginning que nos trajo Selecta Vision. Difícilmente se puede presentar mejor una edición en vídeo de la forma como se hizo con esta gran película.

2 – Las películas en combo Blu-Ray/DVD de Berserk por parte de Selecta Visión. De lo mejorcito sin duda de los últimos años en nuestro mercado del vídeo doméstico.

3 – La edición de coleccionista de la célebre serie Monster por parte de Jonu Media. A la altura de lo que cabría esperarse de un título de semejante nivel.

Publicado el 31 marzo 2014 en Columna de Sigfrido y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Una coleccion impresionante, personalmente no poseo tal cantidad de material, las razones irian desde que no existe material disponible (en mexico para ser precisos) hasta la falta de dinero o conocimiento a la hora de querer hacerse de algo por internet. Mi gusto por el Anime no es reciente pero, es hasta ahora que puedo solventar algunos gustos. Tengo una figura de Claymore (Claire) y otra de Nagato Yuki, en cuanto a coleccion manga tengo apenas unos 8 tomos de claymore y 10 tomos de evangelion (series que quedaron inconclusas al cerrar la editorial que los publicaba), las peliculas son otra historia, 2 dvd de claymore pero en ingles, asi como la primera temporada de Suzumiya Haruhi y las dos peliculas de evangelion (death and rebird y end of evangelion), podria considerar que estas tres series son mi trinidad pero hay muchas otras que me gustaria tener. Actualmente mi coleccion mas completa es la de comics americanos y es tambien muy reciente (2 años) pero coincide con el relanzamiento americano. Lo bueno es que esto derivo en que varias empresas nuevas salieran al mercado con productos interesantes, entre ellos mangas como: Hellsing y Saint Seiya – Episodio G y otros que estan por publicarse como Mirai Niki o Lost Canvas. Espero que algun dia pueda completar algo similar a lo que muestras.

  2. Hola Arturo, gracias por tu comentario.

    Creo que las colecciones conviene valorarlas no cuando están apenas en sus inicios sino una vez transcurrido el tiempo, cuando después de muchos años de sacrificio y dedicación las hemos acabado de conformar según nuestros gustos, posibilidades o simplemente ajustándolas al máximo al “planning” que inicialmente hubiéramos previsto. Hay por ejemplo fans que quizá sólo les interesa hacerse una colección de obras de Mechas, u otros sólo obras de Artes marciales, etc., y por tanto tan solo tendrán ese tipo de obras en su colección (y bien satisfechos que estarán por ello).

    En tu caso, aunque de momento cuentes tan solo con unos cuantos títulos en tu colección “en formación”, ya sólo por ello creo que puedes sentirte satisfecho por el simple hecho de tenerlos originales, que ya es más de lo que la mayoría de los que se consideran fans del Anime en mi país tendrían (pues prefieren bajárselo todo gratis de Internet y no gastarse ni un céntimo en su afición supuestamente favorita, pero en cambio sí gastárselo en otras aficiones por curioso que parezca). Así que te animo a que continúes acrecentando tu colección personal (siempre a tu ritmo y con tus gustos y preferencias como motor y guía) y al cabo de unos años verás cómo casi sin darte cuenta acabarás teniendo una estupenda colección de la que sin duda te sentirás de lo más satisfecho (Ia mía me ha llevado como 20 años reunirla, así que ante todo ánimo, paciencia y tesón).

    Un saludo.

  3. veo que tu colección en gran medida son cosas licenciadas y traducidas . aqui en Perú eso es imposible de tener pues lo ÚNICO que salio así fue las películas de dragon ball z y adiós para siempre .
    mi colección bueno a ti sig ya te la e dicho pero para las personas lectoras consiste en mas que nada revistas especializadas de japón como newtype afiches CD s Dvds también directamente de japón, ademas de eso tengo una u dos figuras una de mami tome de madoka magica y otra de doraemon que no se donde este.
    me gustan tu teniente ibuki ademas de la señorita otohime !
    gracias por compartir esto

  4. Mi madre, me acabas de dejar alucinada😮 No me quiero ni imaginar cómo debe de ser la colección de Dark Saga xD

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